Oculto en la abrupta costa de A Coruña, alejado del bullicio y de las zonas más turísticas, se esconde un pueblito marinero que aún mantiene toda su autenticidad. Este rincón pesquero se llama Porto do Son, ubicado en el municipio del mismo nombre. Toda una joya en las Rías Baixas, rodeado de barquitas, yacimientos arqueológicos y playas paradisiacas para hacer una escapada tranquila y diferente.
Para descubrir el alma tradicional de Porto do Son, lo ideal es comenzar por el Museo Marea, dedicado a la memoria mariñeira de la localidad. Desde ahí nos vamos hasta su puerto, el corazón de Porto do Son. Allí podemos ver barcazas de colores entrar y salir con pescado fresco, llevándolo hasta la lonja para garantizar que la gastronomía local sea recién pescada. A su lado hay un puerto deportivo, ideal para hacer deportes acuáticos como kayak o surf.
Continuamos descubriendo esta preciosa localidad recorriendo su paseo marítimo, repleto de casetas de madera con tiendas de artesanía, bares y restaurantes donde disfrutar de la gastronomía gallega sin trampas para turistas: aquí todo sabe a comida tradicional. Cerca está la Estacada del Borde Portuario, una estructura centenaria que servía para secar aparejos de pesca y que hoy es una exposición al aire libre.
Estacada del Borde Portuario
Desde allí subimos hasta el mirador de la Atalaia, uno de los puntos más especiales del pueblo. Ofrece unas vistas panorámicas en las que podemos ver todo Porto do Son, la ría de Muros-Noia y el Monte Louro al fondo, como una postal gallega. A su lado está la Capela da Atalaia, una pequeña capilla del siglo XV que preside el pueblo desde lo alto.
Capela da Atalaia
El encanto de Porto do Son va mucho más allá de las fronteras del pueblo. En sus alrededores hay auténticos tesoros arqueológicos. El más espectacular es el Castro de Baroña, un asentamiento de la Edad de Hierro pegado al mar, construido en los siglos I a.C. y I d.C. También se conservan petroglifos milenarios, como el de Braña das Pozas, A Gurita o A Picota. Incluso hay mámoas o túmulos funerarios en Montemuíño, Iroite o A Raña. Es un paraíso para los amantes de la historia.
Castro de Baroña
Sus playas también son un espectáculo, auténticos arenales vacíos de turistas. En total, el municipio tiene 22 playas, así que hay donde elegir. La praia de Aguieira, das Seiras, Quiruga u Ornanda son ideales para desconectar con tranquilidad, disfrutando del sonido del mar y de la sensación de la arena fina en los pies. Aquí está también la praia das Furnas, famosa por ser el lugar donde Ramón Sampedro sufrió el accidente que inspiró la película 'Mar Adentro'.
No solo de playa se alimenta uno en Galicia. La montaña y la naturaleza también están muy presentes en Porto do Son, con rutas de senderismo tan bonitas como el camino de la Fervenza de Ribasieira, a través de bosques, cascadas y acantilados con vistas al Atlántico. Porto do Son lo tiene todo, menos turistas.
Fotos | Wikipedia Commons, Albariño, Hotelmix, Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo, Turismo de Galicia, Ría de Noia.
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