La forma que tenemos de comunicarnos con otras personas no solo importa en las relaciones personales. En el trabajo una buena comunicación marcará la diferencia porque existe algo llama estrategia comunicativa y según un estudio, hay fórmulas que funcionan mejor que otras al terminar un email. Imagina esta escena. Estás escribiendo un correo electrónico y tienes cierta urgencia en que el problema que reclamas se solucione. Terminas el correo con un “atentamente” o un escueto “un saludo”, pero este estudio ha probado que si queremos una respuesta la clave son tres palabras: “gracias de antemano”.
El estudio realizado por Boomerang analizó más de 350.000 hilos de email y observó que el cierre de ese correo electrónico influye directamente en las posibilidades de obtener una respuesta. "Gracias de antemano" tuvo una tasa de respuesta del 65,7% y "gracias", de un 63%. Cuando un email terminaba con una expresión de agradecimiento, el porcentaje medio de respuesta subía, y teniendo en cuenta la media de respuesta era de un 47,5%, llegar a más del 60% es amplificar (y mucho), nuestra eficacia.
Este otro estudio de Adam Grant y Francesca Gino observó algo similar. Se pidió a estudiantes que ayudaran a revisar una carta de presentación. Algunos recibían un email neutro y otros recibían un email con una frase de agradecimiento. Los segundos tenían el doble de probabilidades de ayudar porque, según los autores del estudio, la persona que recibía el email se sentía socialmente valorada.
Aunque no es una fórmula mágica y ambos estudios reflejan una correlación pero no una causalidad, es cierto que la gratitud es un arma mucho más poderosa de lo que imaginamos y la tendencia a contestar cuando otra persona termina con un gracias está relacionada con lo que se conoce como principio de reciprocidad y es una de las seis bases de la persuasión según el psicólogo Robert Cialdini. El experto asegura que solemos responder ante la acción de alguien con otra acción que la compense. Cuando alguien muestra gratitud (con ese gracias de antemano del email), el receptor siente una presión implícita para corresponder y se crea un pequeño contrato social implícito porque le estamos diciendo de alguna forma que ya asumimos que nos ayudará, y eso aumenta la probabilidad de respuesta.
Un agradecimiento funciona como una señal de que valoras el tiempo de la otra persona y es un reconocimiento de que te está haciendo un “favor”, lo que en un contexto laboral podría ser una forma de mejorar la cooperación por su lado. Es importante tener en cuenta que no vale con decir cualquier cosa y de cualquier forma y terminar el email con un gracias de antemano. El tono y el mensaje influyen y según algunos expertos como Victoria Turk deberíamos evitar agradecer por adelantado porque puede parecer que intentamos incitarlos a actuar. Teniendo en cuenta que el objetivo principal de enviar un correo electrónico a alguien es que haga algo, no parece tan mala idea terminar con un “gracias de antemano”, aunque quien reciba el email pueda percibirlo como pasivo-agresivo. Si quieres una respuesta, hacerlo así aumenta las probabilidad de que ocurra, así que no suena tan mal después de todo.
Fotos | Jackson Schaal en Unsplash
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