La vida de Michael J. Fox ha sido verdaderamente fascinante: después de protagonizar una de las sagas de películas de ciencia ficción más memorables de la historia del cine, ha cumplido 65 años, treinta de ellos conviviendo con la enfermedad de Parkinson de la que habla en una entrevista para Esquire, donde el actor resume lo que le dejó ese camino.
Todo comenzó en 1991, cuando le diagnosticaron Parkinson a los 29 años y no lo hizo público hasta 1998: mantuvo el diagnóstico en secreto durante ocho años, lo que explica mucho de lo que vino después, porque su mayor lección tuvo que ver con dejar de cargar solo con la enfermedad.
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En el año 2000 fundó la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del Parkinson, que según ha recaudado más de 1.500 millones de dólares. En 2020, se retiró de la actuación por las dificultades para aprender diálogos y actuar, sin embargo, su vida pública no se detuvo, solo cambió de escenario.
La paciencia de aprender a perder bien
La paciencia de Fox no es resignación: en su documental 'Still', explicó que lo más valioso que aprendió fue saber perder bien, una idea que resume su forma de entender el Parkinson, una enfermedad que no da tregua y frente a la que cada pequeño avance cuenta.
En una entrevista para People, comentó que las cosas se han vuelto más difíciles con los años, también ha contado que se fracturó el codo y el húmero y que, a pesar de aceptar su condición, el Parkinson todavía le gana algunos días.
Pedir ayuda es quizá la lección más difícil para alguien que escondió su diagnóstico tanto tiempo. Cuando por fin habló, el cambio fue enorme: en su discurso en los Emmy de septiembre, recordó que el apoyo de la gente lo transformó todo y agradeció a su familia por su paciencia y su amor.
Hace años, su esposa Tracy Pollan contó a AARP que cuando él no se siente bien, se lo dice a sus hijos, y eso les enseña paciencia y empatía, por lo que pedir ayuda, en la familia Fox, es una forma de enseñar.
Ella (Tracy) es una persona muy práctica. Simplemente afronta las cosas tal como vienen, sin añadirles demasiadas emociones, especulaciones o complicaciones. Las cosas son como son. Lo mejor es que hemos criado a cuatro hijos y ella está tan ocupada con ellos que ni siquiera creo que se acuerde de que tengo Parkinson
Con 65 años, Fox no promete finales de película: anteriormente había mencionado que, a sus 60 años, no esperaba ver una cura en su vida porque la ciencia es difícil, pero aun así sigue apoyando la investigación, porque él mismo afirma que el Parkinson no lo derrotó, y esa mezcla de realismo y terquedad resume su legado.
Fotos de @realmikejfox | @appletv
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