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Yo soy más feminista que tú: la competitividad en el feminismo que nos está haciendo mucho daño

Yo soy más feminista que tú: la competitividad en el feminismo que nos está haciendo mucho daño
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Siempre he pensado que, en general, tenemos más tiempo libre que el que aseguramos tener. No nos da tiempo para leer un libro por mes, no nos da tiempo para hacer deporte, ni siquiera logramos combinar con éxito el trabajo y la vida en pareja (qué decir si somos madres). Sin embargo- vete a saber cómo- tenemos todo el tiempo del mundo para navegar en las redes sociales, y cuando se trata de criticar a un personaje público (o no tanto), el reloj se relentiza como por arte de magia.

Pues imaginaos cuando hay un debate sobre el feminismo: somos capaces de cogernos unas mini vacaciones para poder opinar y criticar a todo lo que se mueve.

Hace tiempo que me estoy fijando en la cantidad de tuits críticos que reciben las feministas. No por ser feministas (todos deberían ser feministas), sino por no haberlo sido antes. Si eres feminista, siempre habrá personas que se dedicarán a buscar las evidencias de que hace dos, tres o cuatro años eras machista. Igual de machista que ellos.

Es curioso, teniendo en cuenta que todavía nadie, hoy en día, es feminista al 100%. Todos somos machistas en alguna ocasión. Los estereotipos que nos ha inculcado el patriarcado, los productos que nos siguen vendiendo en las revistas y en la televisión, las películas que apenas pasan el test de Bechdel y prácticamente todo lo que nos rodea, nos acaba contagiando con el machismo, por muy pendientes que estemos de que no nos la cuelen. Nos indignan las cosas que leemos en la prensa o lo que vemos por la televisión, pero el día que vemos una foto a nuestra enemiga en brazos de nuestro ex, se nos escapa el típico comentario machista, relacionado con su físico o su vida sexual.

¿Te parece un tópico? ¿Nunca has hecho un comentario machista? Permíteme dudar de ello…

Tuvimos una infancia machista, una adolescencia machista y nuestra vida adulta está manchada por el machismo.Es cierto que estamos viviendo en una época en la que por fin hay personas que nos están abriendo los ojos. Personas que antes también eran machistas y, por supuesto, siguen siéndolo ahora, pero que luchan contra ellas mismas y nos motivan a hacer lo mismo.

Sin embargo, seguimos criticando: de repente vemos a una actriz denunciando el machismo en los medios, y al cabo de unos segundos aparecen cientos de personajes que tienen las valiosas muestras de que esa actriz, por ahí en el año 200 a.c., era machista.

Parece mentira que no te des cuenta que todos hemos dicho y hemos hecho (y a veces seguimos haciendo y diciendo) cosas machistas. Pero estamos aprendiendo, y de eso se trata. Todavía nadie, hoy en día, es libre de prejuicios. Yo misma escribí tantos artículos machistas que no me lo acabo de creer del todo. Pero no por ello soy menos feminista ahora, en el año 2018.

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Basta de tener vergüenza del pasado. De lo que sí hay que avergonzarse es de seguir siendo la misma persona que hace diez años. Basta de peleas “soy más feminista que tú”, porque no existe un feministanómetro: poco a poco todos iremos aprendiendo, hasta los más reacios a ello (a pesar de que me cuesta entender cómo alguien puede defender una discriminación).

Nadie es feminista del todo, pero estamos en ello. Cada uno tiene su ritmo: no todos vivimos en el mismo entorno, ni tenemos las mismas oportunidades de opinar o de hablar sin miedo. Así que ayudémonos entre nosotros. Porque para hundirnos hay voluntarios de sobra.

En Trendencias| No quiero ser madre: 6 respuestas y un par de reflexiones a los que siempre preguntan “¿para cuándo?”

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