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El Efecto Cenicienta o los 15 mejores make-overs de la historia del cine
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El Efecto Cenicienta o los 15 mejores make-overs de la historia del cine

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Quítate las gafas, suelta la coleta y date un poco de brillo de labios. Es lo único que necesitas para pasar de ser el Patito Feo a convertirte en la Reina del Baile.

No nos lo hemos inventado: llevamos años viéndolo en nuestras películas favoritas. Y para demostrártelo, te traemos una selección de las transformaciones que podríamos ver una y otra vez y otra, y otra, y venga... para seguir suspirando y sorprendiéndonos.

Empezando por Cenicienta, que fue la que empezó todo este lío de los make-overs.

Eliza Doolittle en My Fair Lady

Quizá la segunda Cenicienta más famosa después de la original. La historia de la conversión de esta pobre florista con su particular forma de hablar y sus malos modales a manos del excéntrico profesor de fonética Henry Higgins es una de nuestras transformaciones favoritas. Y sí, al final de la película (spoiler, spoiler) consigue hacerla pasar por una dama de la alta sociedad.

Vivian Ward en Pretty Woman

Todos los cuentos se modernizan y en el siglo XX Cenicienta se convirtió en una prostituta con la sonrisa y las piernas increíbles de Julia Roberts. Tras aquella peluca amarilla se escondía una impresionante melena roja y una mujer capaz de salvar al príncipe.

Sandy Olsson en Grease

Nadie como Sandy para demostrarnos cómo pasar de ser una mosquita muerta a la reina de la fiesta de fin de curso.

Parece realmente difícil, pero en realidad sólo se necesitan unos cuantos rulos, los conocimientos en peluquería y maquillaje de una amiga como Frenchy, los consejos del resto de las Pink Ladies sobre cómo andar con tacones y las cuerdas vocales de Olivia Newton-John para conquistar al hombre de tus sueños.

Tess McGill en Armas de Mujer

Es imposible no empatizar con Tess McGill, la humilde secretaria que se esfuerza para conseguir reconocimiento en su empresa y sólo se encuentra con muros, mentiras y obstáculos de todo tipo. Pero si realmente quieres algo tienes que provocarlo tú misma, aunque eso signifique renunciar a tu peinado y saquear el fondo de armario de tu jefa.

Andy Sachs en El Diablo viste de Prada

El mundo real no se parece en nada a tus sueños de adolescente, y mucho menos a la idea que tienes de lo que va a ser tu vida cuando salgas de la universidad. Por ejemplo, Andrea Sachs quería ser periodista y termina convirtiéndose en la asistente personal/esclava de Miranda Pristley, la editora más temida del mundo de la moda. Eso sí, algo positivo iba a sacar de todo el asunto. Como por ejemplo, el make-over de su vida y poder acceder al almacén de la revista Runway.

Toula Portokalos en Mi gran boda griega

Pobre Toula. Mangoneada por todos los miembros de su familia vive una vida gris en su Chicago natal. ¿Quién nos iba a decir que se le podía sacar tanto partido a unos cursillos en la Universidad? ¿O a unas lentillas? ¿Y qué me decís de un poquito de maquillaje?

Annie Manzanas en Un gángster para un milagro

Otro clásico de los cuentos infantiles, Blancanieves, da un giro inesperado en esta película protagonizada por la gran Bette Davis, una vagabunda que vende manzanas y que se transforma en una dama gracias a un gánster para no defraudar a su hija.

Judy Barton en Vertigo

La obsesión del detective de la policía John Scottie Ferguson, interpretado por James Stewart, con Madeleine, interpretada por Kim Novak, le lleva a tal obsesión que termina convirtiendo a una chica que conoce por la calle en un copia, un clon cada vez más perfecto en estilo y elegancia, hasta el punto de que ambas mujeres terminan confundiéndose.

Selina Kyle en Batman Returns

De ser la secretaria maltratada y ninguneada de un jefe corrupto, que ni se inmuta cuando la tira por la ventana, a convertirse en la villana más sexy de la historia del cómic, con esos labios rojo fuego, ese trabajo ajustado de vinilo y ese aire caminando felino al que es difícil resistirse.

Jossie Geller en Nunca me han besado

Volver al instituto, aunque sea de incógnito, en el que sufriste burlas, tratos vejatorios y el terrible mote de "Jossie Asquerosi" debe ser muy duro. Incluso para la Drew Barrymore adulta que se ha librado de los brackets y del pelo frito.

Loretta Castorini en Hechizo de Luna

Cher nos parece imponente sin canas y con ellas. Pero tenemos que reconocer que el cambio que se produce en su personaje en esta película, con el que se llevó un Oscar, es de órdago.

Joanna Eberhart en Las mujeres perfectas

Cuando la familia de Joannna Eberhart decide trasladarse a Stepford, Connecticut y ella deja su importante trabajo en televisión, nada la prepara para el cambio que va a sufrir su vida. Y el pedazo de cambio que va a experimentar ella, muy perturbador hasta el punto de ponernos los pelos como escarpias.

Laney Boggs en Alguien como tú

Un moderno remake de la obra de teatro Pigmalión, sí, la misma que dio lugar a la película My Fair Lady de la que os hemos hablado más arriba. En este caso ambientada en el típico instituto americano y protagonizada por la típica mosquita muerta a la que nadie hace caso y el chico más guapo y popular del lugar, interpretado por un guapísimo Freddie Prinze, Jr.

Mia Thermopolis en Princesa por sorpresa

Ser princesa no es nada fácil, no se parece remotamente en nada a nuestros sueños y la protagonista de esta comedia lo descubre el día que se entera de que es la heredera al trono de un desconocido país europeo. Eso sí, no bastará con domar su cabello y hacer desaparecer sus gafas.

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