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Cartier Loves Diamonds

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Cartier loves diamonds, y para demostrarlo acaba de inaugurar un espacio interactivo en la Wonder Room de Selfridges (Londres) donde, además de exponer los diamantes más bellos del mundo, cuenta como ha ayudado a escribir algunas de las páginas más curiosas de la historia de la alta joyería.

Porque gracias a su destreza a la hora de adquirir diamantes de excepción, y a su pericia y buen gusto a la hora de sublimarlos en creaciones extraordinarias, la Maison Cartier ha participado en historias singulares, que ha querido compartir con el gran público.

Solitario Elizabeth Taylor

Esta exposición, a la que han titulado acertadamente “Cartier Loves Diamonds”, se articula en tres secciones: una dedicada a las piezas históricas de la maison; otra a las obras contemporáneas de alta joyería, y la última dedicada a anillos de compromiso.

La particularidad que diferencia esta exposición de otras está en que han querido que fuese interactiva con el propósito de que las personas que la visiten se puedan probar, aunque sea virtualmente, algunas de las joyas más importantes fabricadas por Cartier.

Barbara Hutton y su Pasha Diamond

En esta primera foto podemos ver fotografiada a Barbara Hutton, heredera de los almacenes Woolworth, quien tras adquirir un diamante de casi 40 quilates que había pertenecido a un sultán egipcio, encargó a Cartier que volviese a tallar la piedra pues no le satisfacía la forma ligeramente octogonal que tenía. Se trata del mayor diamante redondo catalogado hasta la fecha (pesa 36,22 quilates), y es conocido en el mundo entero con el nombre de Diamante Pasha. En la actualidad pertenece a un coleccionista privado.

Queen Elizabeth con diamante Williamson

La historia del Diamante Williamson parece extraída de un cuento de hadas. En octubre de 1947, un niño descubrió al pie de un baobad un diamante rosa de 54,50 quilates, en una mina de Tanzania perteneciente a John Williamson, que decidió regalar el diamante a la princesa Elizabeth de Inglaterra como regalo de boda. De entre todos los joyeros de renombre, la afortunada novia eligió a Cartier para que le diseñase un broche en forma de edelweiss (flor de los Alpes), con el famoso diamante en el centro, a modo de corazón. Su Graciosa Majestad nunca se separa de esta delicada joya, eligiéndola incluso para lucirla durante los esponsales del Príncipe Carlos con Diana de Gales.

Princesa Margarita broche pinza Rose

Durante los años 30, las curvas sustituyen a la geometría impuesta por el Art Déco. En los Ateliers de Cartier florece el broche-pinza “Rose”, que perteneció a S.A.R. la Princesa Margarita de Inglaterra, y que combina la fragilidad de un tallo de diamantes baguette con la suntuosidad de una corola con pavé de diamantes redondos.

Si de aquí al 21 de abril tienes la suerte de viajar a Londres, no debes perderte por la nada del mundo la exposición Cartier Loves Diamonds. Acuérdate: Wonder Room de Selfridges (en Oxford Street).

Más información | Cartier, Selfridges
En Embelezzia | Cartier guarda los registros de sus joyas en un archivo que se remonta al siglo XIX

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