Con más de un millón de ejemplares vendidos solo en España de una trilogía que ya supera los 20 millones en todo el mundo, es bovio que 'La asistenta' es mucho más que un bestseller, es un fenómeno global. Lo que nadie tenía tan claro, hasta ahora, era quién estaba detrás.
Médica de día, superventas de noche
Durante años, Freida McFadden ha sido casi más un concepto que una persona. Una firma omnipresente en librerías y, al mismo tiempo, un misterio. Ha hecho apariciones contadas y siempre con peluca y gafas. Siempre enseñando lo justo para que su cara e identidad quedaran en segundo plano. Hasta ahora.
En una entrevista con 'USA Today', la autora ha decidido hacer algo poco habitual en una industria que vive del personaje: desmontarlo. Su nombre real es Sara Cohen, tiene 45 años y, además de escribir thrillers adictivos, es neuróloga.
"Estoy cansada de que esto sea un secreto", reconoce. Durante años ha tenido que escuchar toda clase de teorías que cuestionaban incluso su existencia. "Estoy cansada de que la gente debata si soy una persona real o tres hombres", ha explicado.
El caso recuerda inevitablemente al fenómeno de Carmen Mola, aunque con una diferencia clave: aquí no había una estrategia de marketing coral, sino más bien una decisión práctica que se le fue de las manos.
Penguin Random House
Cohen empezó a ocultar su identidad por un motivo bastante menos literario de lo que cabría esperar: proteger su trabajo como doctora. Su idea era mantener ambas vidas separadas, pero el éxito desbordó cualquier plan.
Eentre guardias y consultas, escribía historias que se colaban en las listas de más vendidos. Y no de forma puntual, su bibliografía acumula más de 20 libros en poco más de una década, lectores por todo el mundo y adaptaciones al cine.
No buscaba un plan B en la literatura sino que nunca quiso renunciar a ninguna de las dos cosas. De hecho, insiste en que la medicina es vocación. "Trabajé muy duro para llegar hasta aquí", ha explicado en varias ocasiones.
Lo que empezó como un hobby, autopublicando en Amazon historias inspiradas en su experiencia médica, acabó convirtiéndose en una segunda vida imposible de esconder. Lo más irónico de su historia es que, mientras sus libros se volvían cada vez más omnipresentes, ella hacía justo lo contrario y más se escondía. Peluca, gafas y perfil bajo.
@freidamcfadden In my interview with Hank Phillippi Ryan, she finally convinced me to take off the disguise everyone thinks I always wear…
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"No tengo ni idea de cómo peinarme", bromea quitándole hierro a una decisión que también tenía bastante de escudo. No quería que sus pacientes la vieran como "la escritora" o que su trabajo en el hospital dejara de ser tomado en serio. Lo consiguió incluso cuando algunos compañeros empezaron a sospechar. Hasta que dejó de tener sentido sostener el secreto.
El ritmo de la vida con mudanzas, entregas y la presión no siempre fue sostenible. Incluso llegó a rozar el colapso mientras escribía una de las entregas de la saga. Ahora, con la escritura como ocupación principal, su relación con el hospital se ha vuelto más puntual.
"Soy una persona real, tengo una identidad real y no tengo nada que ocultar", afirma respondiendo a años de teorías, bromas y especulaciones. Desde quienes aseguraban que sus libros estaban escritos por inteligencia artificial hasta los que analizaban su foto de autora buscando pistas en detalles tan absurdos como un supuesto retoque en el escote. Internet, siendo internet.
Lo curioso de toda esta revelación es que, en realidad, no cambia prácticamente nada. Sara Cohen seguirá firmando como Freida McFadden y sus lectores seguirán esperando los giros imposibles de sus tramas y esos capítulos que se devoran igual que cuando no sabían quién los escribía. Porque, como ella misma resume, el nombre puede haber sido un misterio pero todo lo demás (al menos eso defiende), siempre ha sido verdad.
Foto de portada | @fmcfaddenauthor y 'La asistenta'
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