La Gen Z está redefiniendo la independencia laboral con el auge del 'co-piloting' haciendo que sus padres negocien sus oportunidades de trabajo por ellos

Al parecer, la iniciación laboral es ahora un asunto de familia

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Joel Calata

Editor

La entrada de la Generación Z en el mercado laboral está rompiendo todos los moldes y dejando a más de uno con la boca abierta, ya que estos jóvenes no se andan con chiquitas a la hora de buscar su primer curro. Según un reciente informe publicado por Forbes, ha surgido una tendencia denominada "co-pilotaje de carrera" que consiste básicamente en que los padres se meten hasta la cocina en la vida profesional de sus hijos

Ya no se trata solo de echar un cable con el currículum o dar algún consejo antes de salir de casa, sino que muchos progenitores están negociando salarios, llamando a los reclutadores e incluso apareciendo en las entrevistas de trabajo, ya sea de forma presencial o por videollamada, para que sus retoños no den un paso en falso.

Esta situación ha hecho que los departamentos de Recursos Humanos se queden de piedra, pues lo que antes se consideraba una falta de madurez del tamaño de una catedral, ahora parece ser una práctica cada vez más habitual entre los nacidos entre finales de los noventa y principios de los dos mil: los datos que maneja el estudio de Zety reflejan que casi la mitad de estos jóvenes han recibido ayuda directa de sus padres para redactar sus cartas de presentación, y un porcentaje nada despreciable ha permitido que sean ellos quienes lleven la voz cantante en las discusiones sobre beneficios y sueldos. 

Al final, parece que muchos jóvenes prefieren liarse la manta a la cabeza y presentarse con refuerzos ante el temor de pasarlas canutas en un mercado laboral que perciben como hostil y extremadamente competitivo.

Sin duda este cambio de mentalidad da de qué hablar: porque aunque la intención de los padres sea de lo más noble, los expertos advierten que esto podría ser pan para hoy y hambre para mañana. Al evitar que los jóvenes se enfrenten solos a los marrones de una negociación o al proceso de selección, se les está privando de la oportunidad de curtirse y ganar esa autonomía que tanto se valora en cualquier oficina. 

Van Tay Media Dx6lpomag Y Unsplash Foto de Van Tay Media en Unsplash

Como bien explican otros portales como India Today, esta sobreprotección puede terminar minando la resiliencia de los trabajadores novatos, haciendo que se sientan inseguros cuando les toque tomar decisiones por su cuenta sin tener a alguien al lado que les sople las respuestas.

A pesar de las críticas de los más veteranos, que piensan que a esta generación le falta un hervor, lo cierto es que este fenómeno responde a una ansiedad real por la inestabilidad económica y la precariedad que impera en muchos sectores. Para muchos padres, ver a sus hijos estancados o mal pagados es algo que no pueden tolerar, así que deciden ponerse las pilas y utilizar su propia experiencia para que el debut profesional de los suyos sea lo más suave posible. 

Sin embargo, las empresas están empezando a poner el grito en el cielo, ya que consideran que la capacidad de valerse por uno mismo es fundamental y que, si alguien no es capaz de defender su propia candidatura, difícilmente podrá dar el do de pecho cuando surjan problemas en el día a día del trabajo.

En resumidas cuentas, la independencia laboral está dando un giro de ciento ochenta grados y lo que antes era un rito de iniciación en solitario se ha convertido en un asunto familiar en toda regla. Habrá que estar al loro para ver si esta nueva forma de entender el empleo ha llegado para quedarse o si, por el contrario, los reclutadores terminarán cortando por lo sano y exigiendo que los candidatos se presenten sin compañía para demostrar que realmente tienen lo que hay que tener. 

Mientras tanto, el debate está servido y la Generación Z sigue redefiniendo las reglas del juego a su manera, aunque para ello tengan que llevar a sus padres de la mano hasta la mismísima mesa de contratación.

Foto de Gary  Barnes

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