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Hablamos con psicólogos sobre el cuento de 'Pepa y Pepe', la fábula sobre violencia de género para jóvenes
Feminismo

Hablamos con psicólogos sobre el cuento de 'Pepa y Pepe', la fábula sobre violencia de género para jóvenes

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Carmen Ruiz Repullo es la última sensación viral de Youtube. Todo se lo debe al cuento de 'Pepa y Pepe', una fábula con la que quiere ayudarnos a conocer a fondo la violencia de género. Con ello busca concienciar a los jóvenes (y no tan jóvenes) de que hay más violencia machista además de las agresiones físicas y sexuales. Hablamos con dos psicólogos especializados para averiguar si es fiable este cuento.

¿Son verídicos todos los escalones? ¿Falta alguno por mencionar?

Cuando hablamos de la exactitud de esta escalera, la psicóloga experta en violencia de género Ana Valmala aboga por ella. Según la trabajadora social, "en las historias de las mujeres con las que he trabajado aparecen todos ellos. Lo que varía es el orden, la intensidad. La escalera no es algo rígido, sino algo probable. Los escalones, sobre todo los iniciales, son intercambiables."

¿Muchos jóvenes se darían por aludidos con la historia en los primeros peldaños?

Este punto, el de reconocerse en el papel de agresor o víctima, es al que más cuesta llegar. Al menos en los escalones intermedios que no cuentan con violencia física. Así lo afirma el experto en violencia de género Santiago Luque:

"No son solo jóvenes, los adultos tampoco perciben los puntos medios como violencia de género. Es un sesgo que existe porque los medios de comunicación le dan protagonismo a la violencia física. El maltrato psicológico es más invisible, el golpe es tangible."

La experta Ana Valmala está de acuerdo con esta afirmación, añadiendo que antes de reconocerse como tal se crean muchas excusas: "tenemos multitud de justificaciones sociales a estos comportamientos; y hay una nueva ola que defiende que la igualdad ya está lograda y la violencia sucede muy poco. Por lo que se tiende a normalizar estos comportamientos y decir que no son para tanto, o que nunca escalarán al siguiente peldaño."

¿Cómo es posible que mujeres independientes y con sentido común permitan escalones como el control de la vestimenta? ¿Existe una minación de la autoestima previa? ¿Puede ocurrirle a cualquiera?

Viéndolo desde el punto de vista de los jóvenes, hay que tener siempre presente que la adolescencia es un período de descubrimiento, en el que creamos nuevos límites, conocimientos y espacio. Según la psicóloga experta, "en este punto los mayores factores de protección son la autoestima, la asertividad y la confianza en una misma y en su entorno". Por eso, ella misma afirma que una chica con poca autoestima será una presa fácil:

"Una chica que tiene una autoestima baja con anterioridad a una relación de violencia será una presa fácil, porque se sentirá más insegura y buscará la aprobación. Por ello, las estrategias de control son más fáciles de poner en marcha. También influye el proceso de socialización de género, que implica asignar características y comportamientos diferenciados a niños y niñas según el sexo con el que son identificados. Este es el primer escalón, aunque esté fuera de esta relación."

Otra de las razones para caer presa de una relación así es, en opinión de la experta, el mito del amor romántico: "La idea de que con una pareja debes compartir todo, porque si no compartís todos los gustos y espacios no sois una pareja perfecta, es también una creencia perfecta para los jóvenes que ejercen violencia en sus parejas."

Santiago Luque, experto en la materia y trabajador en instituciones penitenciarias, añade un activo más que él considera peligroso entre los jóvenes: el estilo comunicativo ausente de respeto.

"Yo percibo que el estilo comunicativo de la gente joven es poco responsable hacia el prójimo. No se les enseña a dirigirse a otros, observas faltas de respeto en relaciones normales de amistad. Es un código comunicativo que ellos consideran normal pero no lo es. Hay que tener conciencia de la comunicación, de no denotar valores machistas mediante insultos con connotaciones de índole sexista."

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¿Qué necesidad hay a nivel social para elaborar esta historia de forma simplificada?

En la mente de la mayoría, el maltrato ocurre solo cuando hay un golpe, un asesinato. Pero existe un proceso detrás que ha llevado a ese triste desenlace y que muchos desconocen. "Solo se ven las muertes, no todo el proceso que lleva a ellas, ni todas las mujeres que sufren esta situación durante años sin llegar a una agresión física" asegura Ana Valmala. Su compañero de profesión Santiago Luque no podría estar más de acuerdo:

"Por desgracia, solo se conoce cuando hay algún tipo de agresión física. Aún estamos en ese punto. Antes de eso hay incomodidad en la pareja pero la gente no lo asocia. Estas herido pero no lo relacionas con una situación de maltrato."

El trabajador social afirma que "la idea de maltrato psicológico previa está muy disgregada y es muy ambigua". Por eso es importante explicársela a los jóvenes (y los no tan jóvenes).

"La identificación temprana de una relación de violencia de género es siempre un objetivo a conseguir, dado que cuando más se avanza en la misma más estrategias de control se aplican y más daño se recibe. Si se simplifica se ayuda a un mayor número de jóvenes a reflexionar sobre sus comportamientos, acercando la historia de la teoría a sus posibles protagonistas. " - Ana Valmala, psicóloga experta en violencia de género.

¿En qué peldaño piensan generalmente los jóvenes que empieza a considerarse violencia de género?

Como Santiago Luque había identificado en párrafos anteriores, "solo se conoce cuando hay algún tipo de agresión física." Parece que los especialistas se han puesto de acuerdo, porque la trabajadora social afirma exactamente lo mismo.

Es un problema real y creciente el hecho de que los jóvenes no sean capaces de identificar el maltrato previo a una paliza o una violación. "Esto se debe en gran medida a lo que muestran los medios de comunicación. Por eso es necesario usar herramientas como este cuento de la Escalera, para visibilizar todos los peldaños y no solo los más extremos" dice ella.

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¿Qué dirías a quién afirma que también hay hombres que sufren maltrato y que no es un problema solo hacia la mujer?

Este es el punto más polémico y comprometido, en el que hemos encontrado a nuestros especialistas con dos visiones diferentes, ambas plenamente convergentes entre ellas. Ana Valmala, la psicóloga experta en violencia de género, hace hincapié en diferenciar entre violencia de género y violencia doméstica.

"La violencia de género es aquella que se ejerce contra la mujer por el simple hecho de serlo, mientras que la violencia doméstica hace referencia a todo acto de violencia física o psicológica ejercido tanto por un hombre como por una mujer, ya sean descendientes, ascendientes, cónyuges, hermanos, etc., a excepción de los casos específicos de violencia de género."

Una vez aclarada esta diferencia, también es importante destacar que las víctimas mujeres de violencia doméstica son casi el doble que hombres, según estudios del INE. Por supuesto, esto no hace que los hombres no sufran también violencia por parte de su pareja. La psicóloga afirma que "el hecho de destinar mayor protección a un sector de la población que es más vulnerable a ser víctima de violencia no debe dejar en ningún momento sin respuesta a la protección en otros casos."

Santiago Luque apunta que "los hombres también sufren maltrato de carácter psicológico, sobre todo. Y por el carácter infundido de masculinidad, suelen ocultarlo por vergüenza u orgullo." Ana Valmala apuntala esta visión, afirmando que por eso "en las cifras están infrarrepresentados los hombres que sufren violencia."

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¿Cuál es entonces la situación en España?

Podemos concluir entonces que en España todavía queda un camino por recorrer hasta comprender a fondo la naturaleza de la violencia de género. Y para ello, según la trabajadora social, "no sólo sirve contar esta historia en un taller un solo día en el instituto. Porque aunque las y los jóvenes puedan sentirse identificados, en muchos casos van a llevarse estas ideas a casa para sopesarlas. Y después, puede que tarden en pedir ayuda. Y es en ese momento cuando tienen que saber dónde hacerlo, a quién contarle lo que les está pasando."

Por eso es importante dar visibilidad al problema, acercarlo de formas identificables a las nuevas generaciones, para educarles en la igualdad y la comprensión, y ayudarles cuando sea necesario. Y no caer en la trampa de culpabilizar a la víctima, sabiendo todo lo que hay detrás de un caso de maltrato.

Fotos | Unsplash.

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