Immanuel Kant, filósofo: "Si castigas a un niño por portarse mal y lo premias por portarse bien, hará lo correcto solo por la recompensa"

El alemán ya encontró la respuesta a un debate al que todavía se enfrentan los padres y aductos actuales

Kant
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
maria-yuste

María Yuste

Editor Senior

Aunque fue escrita hace más de doscientos años, hay una idea en la filosofía de Immanuel Kant que responde a debates que todavía llenan libros, podcasts y conversaciones entre padres:

"Si castigas a un niño por portarse mal y lo recompensas por portarse bien, hará lo correcto únicamente por la recompensa; y cuando salga al mundo y descubra que la bondad no siempre es premiada ni la maldad siempre castigada, se convertirá en un hombre que solo pensará en cómo prosperar, actuando bien o mal según le convenga".

La reflexión resulta sorprendentemente actual, en una época en la que hablamos constantemente de educación emocional, refuerzo positivo y la mejor forma de conseguir un óptimo desarrollo en nuestros hijos. Sin embargo, resulta que no es una cuestión tan moderna ya que Kant se preguntaba hace muchos tiempo esta cuestión tan fundamental: ¿cómo enseñamos a una persona a distinguir el bien del mal? Y, sobre todo: ¿por qué debería elegir hacer lo correcto?

Quién fue Kant y por qué sigue importando

Immanuel Kant nació en 1724 en la ciudad prusiana de Königsberg, hoy Kaliningrado. Considerado uno de los pensadores más influyentes de la historia, dedicó gran parte de su obra a preguntas que siguen acompañándonos: qué podemos saber, cómo debemos actuar y qué significa vivir una vida moral.

Su filosofía cambió para siempre la manera de entender la ética. Frente a quienes defendían que una acción es buena por las consecuencias que produce, Kant sostuvo algo mucho más exigente: una acción solo tiene verdadero valor moral cuando se realiza porque es correcta, no porque nos beneficie.

Dicho de otro modo, ayudar a alguien para recibir elogios, quedar bien o inflar nuestro ego no tiene el mismo significado moral que ayudar simplemente porque creemos que es nuestro deber hacerlo.

Esta idea atraviesa toda su obra y aparece también en sus escritos sobre educación, donde defendía que formar a un niño no consistía únicamente en enseñarle normas, sino en ayudarle a desarrollar criterio propio y sentido moral.

Resumen De Kant

La educación como entrenamiento para la libertad

Esta frase concreta sobre los castigos y las recompensas procede de sus reflexiones pedagógicas, un ámbito menos conocido que sus grandes tratados filosóficos, pero profundamente conectado con ellos.

Para Kant, educar significaba preparar a una persona para ser libre. No libre en el sentido de hacer lo que le apetece en cada momento, sino libre para actuar de acuerdo con los principios que considera correctos.

Por eso desconfiaba de una educación basada exclusivamente en premios y castigos. No porque estuviera en contra de cualquier consecuencia o reconocimiento, sino porque veía como un riesgo que el niño pudiera aprender a comportarse bien únicamente para obtener algo a cambio.

Si la única razón para compartir es recibir una pegatina, para estudiar es que tus padres te compren algo que desees o para ayudar es escuchar un elogio, el comportamiento depende siempre de una recompensa externa. El problema es que, cuando creces y te enfrentas al mundo real, esa recompensa no existe. La vida adulta está llena de situaciones en las que hacer lo correcto no viene con aplausos incluidos.

Cuando la realidad no premia a los buenos

Quizá esta sea la parte más moderna de la reflexión de Kant. Todos hemos comprobado alguna vez que las personas honestas no siempre salen ganando. Que el esfuerzo no recibe necesariamente reconocimiento. Que hay quienes actúan de forma cuestionable y, aun así, obtienen éxito, dinero o prestigio como consecuencia.

Kant entendía que, tarde o temprano, cualquier niño descubriría esta realidad y la pregunta era qué ocurriría entonces. Si durante toda su infancia ha aprendido que el bien merece premio y el mal merece castigo, puede sentirse desconcertado cuando compruebe que el mundo real no funciona así. Pero si ha desarrollado una brújula moral propia, seguirá actuando de acuerdo con sus valores incluso cuando no le beneficie en lo personal.

Immanuel Kant Pepe

Es una idea incómoda, porque cuestiona una visión muy extendida de la educación basada en incentivos constantes. Sin embargo, también invita a reflexionar sobre la diferencia entre obedecer una norma y comprender por qué existe.

Lo que esta frase puede enseñarnos todavía hoy

La psicología contemporánea reconoce que las recompensas pueden ser útiles en determinados contextos, especialmente para reforzar aprendizajes o hábitos concretos. Pero también señala un fenómeno interesante y es que cuando una motivación externa es la protagonista, puede debilitar la motivación interna.

Kant no disponía de estudios científicos para demostrarlo, pero intuía algo parecido. Le preocupaba que los niños terminaran asociando el comportamiento correcto a una transacción en la que hago esto porque obtengo aquello. Su propuesta era más ambiciosa. Quería formar personas capaces de preguntarse qué es lo correcto y actuar en consecuencia, incluso cuando nadie les ofrece nada a cambio.

En un momento histórico marcado por la inmediatez, los sistemas de recompensa constantes y la búsqueda de validación externa, la idea resulta especialmente relevante. Quizá educar no consista únicamente en conseguir que los niños se comporten bien hoy, sino en ayudarles a construir criterios que les acompañen toda la vida. Aunque cueste más conseguirlo.

Además, es una lección que va más allá de la crianza. Aunque Kant pensaba en la educación infantil, la frase también puede servirnos para hacer un click en la vida adulta. Todos preferimos que el esfuerzo sea recompensado y que la justicia prevalezca. Sin embargo, la realidad nos ha demostrado que rara vez opera así. No obstante, nunca es demasiado tarde para aprender que la recompensa de hacer lo correcto se encuentra precisamente en que es lo correcto.

Puede parecer una idea anticuada en un mundo tardo capitalista como el actual. Sin embargo, en un mundo obsesionado con los resultados, el éxito y la ganancia es una de las lecciones más modernas que podemos transmitir a nuestros hijos y recordarnos a nosotros mismos.

Foto de portada |  Immanuel Kant, retrato pintado, c1790

En Trendencias | Los 100 mejores libros de la historia que te engancharán de principio a fin

En Xataka | En 1999, un agricultor donó sus terrenos para un parque infantil. Ahora el ayuntamiento los ha vendido por millones para un centro de datos

En Motorpasión | Las imágenes por satélite no mienten: la fábrica de Tesla en Texas es un coloso tan inmenso que desafía la lógica

Inicio