Si has visto una cucaracha en la cocina, tenemos una mala noticia que conviene que asumas cuanto antes: probablemente no esté sola. Y el problema no es lo desagradables que resultan sino que pueden suponer contaminar alimentos y superficies en contacto con comida. Eliminarlas de forma efectiva no pasa por un único truco milagroso, sino por combinar limpieza, control y prevención. A continuación te lo explicamos paso a paso.
El problema empieza antes de que las veas
Las cucarachas buscan comida, agua y refugio en esos sitios en los que casi nunca miramos. Tal y como señala el Ayuntamiento de Madrid, la humedad, las grietas y los restos de comida son los principales factores que favorecen su presencia en las casa. Por lo tanto, debemos presetar especial atención a fregaderos con fugas, zócalos abiertos o migas y otros restos de comida acumulados allí donde no los vemos.
Además, su actividad aumenta con el calor, por lo que este es un buen momento para actuar y sellar grietas y zócalos con silicona o masilla y ponerle solución a cualquier foco de humedad antes de que sea demasiado tarde. Después, y a ntes de recurrir a cualquier insecticida, hay una última regla básica a cumplir...
Es indispensable limpiar antes de aplicar cualquier producto. Pero no se trata de la limpieza que haces todas las semanas sino de una a fondo en la que te asegures de eliminar cualquier resto de comida escondido y también guardar los alimentos en recipientes herméticos. La lógica es que los insectos no van a acudir a tu cebo si este compites con comida. Mientras haya comida y suciedad disponible a su alcance, cualquier tratamiento perderá eficacia.
Los cebos funcionan mejor que el spray
Uno de los puntos clave en la lucha contra las cucarachas es que no se trata de matarlas rápido y según las vayas viendo deambular a sus anchas, sino de eliminar el problema de raíz. Para ello, los cebos (ya sean comerciales o caseros) funcionan de forma más eficiente.
Las cucarachas los ingieren y luego contaminan al resto del nido. Es el efecto cadena, recogido como técnica en guías de control de plagas y organismos sanitarios. Una de las opciones más recomendadas habitualmente por su alta efectividad es el ácido bórico, que actúa sobre su sistema nervioso y exoesqueleto.
Para atraerlas a este veneno podemos mezclar dos cucharadas de ácido bórico con cinco cucharadas de harina de trigo y cinco de azúcar. Eso sí, tiene que quedar fuera del alcance de mascotas que puedan ingerirlo y permanecer seco para que conserve su efectividad.
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Otra opción casera y low cost es mezclar azúcar con bicarbonato de sodio. Lo importante es que estos productos los coloquemos en una tapa o plato pequeño estratégicamente en sus zonas de paso. O lo que es lo mismo: detrás del frigorífico, bajo el fregadero, esquinas...
Repelentes y trucos naturales: ayudan, pero no hacen milagros
Los remedios naturales pueden sernos de utilidad como ayuda complementaria, pero no van a acabar con una plaga de cucarachas por sí solos. Algunas opciones útiles son: las hojas de laurel o menta, que actúan como barrera olfativa; el vinagre, que ayuda a eliminar rastros de olor y las trampas adhesivas, que nos van a resultar especialmente útiles para detectar zonas activas de paso.
Foto de portada | Erik Karits
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