Una botella de plástico vacía puede tener una segunda vida mucho más inesperada que la de transformarse en un macetero. Llena de agua e instalada en un tejado, funciona como una pequeña claraboya que lleva luz natural al interior de una estancia sin necesidad de enchufes ni cables.
La idea es de Alfredo Moser, un mecánico brasileño al que se le encendió la bombilla en 2002, durante una época de problemas de suministro eléctrico. Según contó él mismo, la idea surgio al observar una botella llena de agua, colocada sobre una mesa, que proyectaba la luz del sol hacia la pared. Al día siguiente probó a introducir una en un hueco del tejado de su taller. De aquel experimento salió la conocida como lámpara de Moser.
Básicamente, el montaje deja una parte de la botella fuera, expuesta a la luz, y otra dentro del espacio que se quiere iluminar. Eso sí, funciona solo durante el día y su intenidad depende de la luz que recibe del exterior.
Dónde se puede instalar una lámpara de Moser
Antes de ir a la basura a rescatar esa botella que acabas de tirar, hay que preguntarse si puede encajarnos a nosotros y si tenemos un espacio apto para su instalación. Sobre todo porque hay que poner la botella atravesando una cubierta que dé directamente al exterior y que, de este modo, pueda asomar por ambos lados.
Puede ser una buena opción para iluminar una caseta de herramientas, un cobertizo, un taller con poca luz natural o una pequeña construcción auxiliar que tengan un techo sin varias capas de aislamiento. La clave, además de que la botella pueda recibir luz por fuera, es que quede bien sujeta e impermeabilizada en la instalación. El manual de montaje oficial está pensado para cubiertas de chapa que den directamente al exterior. Por lo tanto, la instaltación en chapa es el procedimiento que vamos a explicar aquí. Para adaptarlo a otros materiales habría que buscar un manual específico o consultar con un experto.
Qué necesitas para hacer una lámpara de luz natural y autosuficiente
Antes de ponerte manos a la obra, es necesario reunir los siguientes materiales y herramientas:
- Una botella PET transparente con su tapón, como las de agua o refresco.
- Agua y lejía
- Una pieza de chapa galvanizada, plana u ondulada según sea la cubierta
- Sellador apto para exteriores
- Lija, rotulador y herramientas para cortar chapa.
- Taladro y remaches
Cómo se hace, paso a paso
Cómo preparar la pieza que sujetará la botella
La botella se monta primero sobre una pequeña pieza de chapa que hará de soporte. Después, ese conjunto se fija al tejado. Así que lo primero de todo es preparar la pieza de sujeción. La guía oficial propone una pieza de chapa de unos 25 × 25 centímetros, sin bordes cortantes. En el centro se dibuja un círculo del mismo ancho que el cuerpo de la botella y otro un poco más pequeño dentro.
Primero se recorta el círculo pequeño y se hacen pequeños cortes desde el borde de ese agujero hasta la línea dibujada del círculo grande, formando así pestañas de metal que hay que doblar hacia arriba. El resultado es una abertura con un borde de pestañas alrededor, donde se encajará la botella.
Cómo encajar la botella y sellar la unión
Antes de introducirla en el soporto, no obstante, hay que lijar suavemente la zona del plástico que estará en contacto con el metal, para favorecer después la adherencia del sellador. La chapa debe quedar aproximadamente a un tercio de la altura de la botella, contando desde el tapón. Así, la parte más corta quedará fuera y la mayor parte del recipiente, dentro.
Una vez encajada en el soporte, se aplica sellador alrededor de la unión entre el plástico y la chapa, por ambas caras. Después hay que dejarlo secar siguiendo las indicaciones del fabricante de nuestro sellador. Este es un paso que pide cariño y pocas prisas porque hay que tener en cuenta que la unión estará expuesta a las inclemencias del tiempo y debe quedar bien sellada
Cómo llenarla e instalarla en la cubierta
El manual oficial utiliza específicamente agua filtrada y unos 10 mililitros de lejía para que el agua no se vuelva turbia y siga dejando pasar la luz. Una vez llena con estos líquidos, se cierra bien el recipiente con su tapón original.
Esta es la fase para la que conviene contar con ayuda profesional si no se tiene experiencia con el bricolaje: abrir un hueco en el techo por el que pase el cuerpo de la botella. Después se introduce con el tapón hacia arriba, hasta que la pieza de chapa quede apoyada sobre el tejado.
El soporte se fija finalmente con remaches y se sellan los bordes y los puntos de fijación para impedir la entrada de agua. Una vez montado todo el dispositivo, la parte inferior de la botella tiene que haber quedado asomando hacia el interior de la estancia, mientras la superior recibe la luz exterior.
Por último, recordar que el invento aprovecha materiales del día a día para llevar luz a una habitación solo durante el día. Si lo que buscamos es iluminación nocturna, hará falta que el dispositivo incorpore un LED, un panel solar y una batería. Aunque ese ya es otro tutorial.
Foto de portada | Grafix Naim
Fotos de interior | Liter of Light
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