Javier Gutiérrez, actor español: “Lo de Madrid es insostenible. Vivo en una finca de 90 vecinos y más de la mitad son apartamentos vacacionales”

El actor habla sobre la desesperada situación de vivienda en España

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Noemí Valle

Editor

Vivir en Madrid puede a ratos darte la sensación de que estás visitando un parque temático para guiris. No sé cuántos tuk-tuk están pasando últimamente por mi calle, pero está claro que el número va in crescendo y que, en consecuencia, lo harán pronto los alquileres de la zona. Javier Gutiérrez sabe bien a lo que me refiero y es que vive en el centro de la capital y siente, como muchas, que cada vez el centro se asemeja a cualquier ciudad europea, gentrificada hasta la médula, homogéneas todas, con su Starbucks a la vuelta de la esquina y su local de smashburger en cada calle.  

"Vivo en una finca de 90 vecinos y más de la mitad ya son apartamentos vacacionales. Puede que en cinco años quedemos cuatro o cinco propietarios. Es una auténtica desgracia para un modo de vida que hace unos años disfrutábamos y que hoy es impensable sostener", así lo explicaba en una entrevista con Esquire. 

No ha dudado de tachar a Madrid de "hostil" y es que la desesperada situación de la vivienda que atraviesa la ciudad es evidente. Pero claro está que no solo es algo que afecta a la capital; el actor también hace hincapié en cómo esta situación se extiende por ciudades como Valencia, Málaga o Bilbao. En consecuencia, cada vez es más gente la que fantasea con una casa en medio de la naturaleza, también Javier Gutiérrez, que idealiza una vida en la sierra de Madrid, porque, como él explica, "todo está conectado con el centro".

Más allá de los precios escandalosos de las viviendas en la capital, resulta imposible hacer barrio si tu edificio está plagado de Airbnbs. ¿Cómo vas a conocer a tu vecino, a pedirle un favor un día que lo necesites, a preguntarle por sus hijos o sus nietos o felicitarle las Navidades si cada semana es un vecino diferente? Mientras, Madrid intenta poner freno a los pisos turísticos, buscando contener la expansión de estos alojamientos a través del Plan RESIDE. En 2025, las solicitudes para abrir nuevas viviendas de uso turístico pasaron de 289 a 167, un descenso del 42 %. También se ha reducido el número de pisos turísticos contabilizados en la capital: de los 22.435 registrados en agosto de 2024 se pasó a 13.431 en mayo de 2026. Es decir, un 40 % menos, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. 

El problema no se resuelve ni desde lejos, aunque por lo menos ahora los vecinos tienen un poco más de poder de decisión en sus edificios, y es que desde el 3 de abril de 2025, los propietarios cuentan con más capacidad para decidir qué ocurre en sus edificios cuando alguien quiere destinar una vivienda al alquiler turístico. Para iniciar esta actividad se necesita la aprobación expresa de tres quintas partes de los propietarios que representen, a su vez, tres quintas partes de las cuotas de participación. Esa misma mayoría permite limitar, condicionar o prohibir el uso turístico, además de acordar un incremento de hasta el 20 % en los gastos comunes asociados a estas viviendas. 

Eso sí, esta nueva regulación no se aplica de forma retroactiva a las viviendas que ejercían legalmente la actividad antes del 3 de abril de 2025 y cumplían los requisitos sectoriales correspondientes. Por tanto, los vecinos no pueden utilizar automáticamente las nuevas reglas para prohibir todos los pisos turísticos que ya operaban legalmente. El margen de actuación existe, pero no es tan ilimitado como se piensa.

Fotos | Vergüenza (Movistar Plus)

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