Los precios de la vivienda en las ciudades, ya parece que da igual la localización de España del que estemos hablando, son tan sumamente desorbitados que cada vez más jóvenes están buscando oportunidades en los pueblos, volviendo incluso a los más pequeños. Es el caso de Carla, conocida en redes como, Con amor camino. Esta joven ha encontrado una casa por 12.000 euros en una aldea de Galicia y está dispuesta a convertirla en su hogar. Pero no busca reformarla por completo y darle un aire moderno, sino restaurarla pata conservar su esencia tradicional propia de la arquitectura gallega.
Carla ha compartido el paso a paso con seguidores en Youtube, y es que en pleno apogeo del minimalismo nórdico y las paredes beige sin un ápice de gracia, en u un universo en el que cada vez más hogares se parecen a un catálogo de Ikea sin personalidad alguna, esta joven ha apostado por una reforma a favor de la memoria de lo que fue aquel lugar. Tiene varias ideas en mente que aun no ha ejecutado, pero nos permite entrar en ese espacio con ella para que veamos el potencial.
Una casa con memoria y mucha historia
Al cruzar la puerta parece que la joven está entrando en otra época. El recibidor conduce directamente a una antigua bodega donde todavía se conservan piezas tradicionales como barriles, una prensa de uvas y un viejo carro. Parece una especie de museo familiar de quienes habitaron la casa antes que Carla y ella tiene muy claro quiere mantener esa autenticidad propia de las antiguas casas rurales gallegas en lo que será su nuevo hogar.
Uno de los elementos que más llaman la atención de la vivienda son sus techos con vigas de madera vistas. Actualmente, en interiorismo se han convertido en un must de aquellos que buscan aportar a su casa un aire más rústico. Eso sí, las de la casa de Carla necesitan de restauración, pero ella está dispuesta a dejarlas porque considera que dan mucho encanto al lugar.
Un patio con lavadero y un hórreo tradicional
“Me hace mucha ilusión tener un hórreo en la casita”, reconoce Carla. Y es que, en cuanto entra al patio vemos un antiguo lavadero, así como diferentes espacios de almacenaje y uno de los elementos más representativos de la arquitectura tradicional gallega: un hórreo. Se trata de una construcción, utilizada durante siglos para guardar el grano y mantenerlo alejado de la humedad y los animales. Estructuras que ya forman parte del patrimonio rural de Galicia.
En el interior esa esencia retro se mantiene. Allí se conservan muebles antiguos y piezas heredadas. "Los techos no están perfectos y los muebles son muy antiguos, pero le voy a poner mucho cariño”, explica la joven. Sin duda es una estancia en la que tendrá que invertir mucho tiempo en la reforma, no como el baño. Este último le ha sorprendido bastante porque es una de las zonas que mejor ha resistido el paso del tiempo.
Un salón con vistas y una cocina con mucho trabajo
“Las vistas son lo mejor de la casita”, explica mientras acerca la cámara a la ventana y vemos un espacio plagado de naturaleza. El paisaje gallego, es el claro protagonista del lugar y en este tipo de espacios rurales, el paisaje acaba convirtiéndose en el atractivo principal. Naturaleza y tranquilidad frente al ritmo frenético y la contaminación de las grandes urbes.
Carla también nos enseña la cocina y en ella vemos que será la zona que más cambios requiere: "La cocina tiene mucho trabajo", reconoce. No hay duda de que será el reto principal de la reforma, especialmente para adaptarla a las necesidades actuales sin renunciar a los materiales y elementos que conservan la personalidad de ese espacio. Pero tiene potencial, eso seguro. Estamos deseando ver como queda.
Fotos | @sheila_ebana
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