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Carolina Herrera en la Semana de la Moda de Nueva York Primavera-Verano 2008/09

Carolina Herrera en la Semana de la Moda de Nueva York Primavera-Verano 2008/09
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Si hay algo que caracteriza la nueva colección del a diseñadora venezolana son los volantes. Si creías que el reinado del vuelo en mangas, cuellos, hombros, pechos, ruedos y demás había llegado a su fin, estabas equivocado. Ya que si la dama de la moda cree que tienen que ser el detalle de toda una colección ultrafemenina, entonces volantes es lo que tendremos.

Eso sí, como siempre Carolina Herrera se caracterizó por presentarnos una mujer más que femenina, que no se preocupa de lucir su figura y que gracias a la suave caída que la diseñadora suele imprimir en ellas, favorecen sin lugar a dudas. Además de volantes, se pudieron ver otros detalles también muy bonitos como algunas aplicaciones de piedras de colores y bordados de grandes flores cual mantón de manila, pero sin exageración y con mucho gusto.

La colección fue básicamente vestidos largos, de cocktel o faldas. Los pocos pantalones que se vieron en la pasarela no tenían un sello distintivo, pues tanto podían ser unos pesqueros ajustados como unos de traje sastre con caída recta y de pata ancha. Las chaquetas fueron preferentemente arriba de la cintura pero sin llegar a un tipo torera.

En cuanto a los tejidos todo iba dirigido a la caída suave e insinuante del chifón, la organza y al cuerpo y estructura que da la tafeta. Es como si las transparencias apenas escondieran una preciosa lencería de seda y encaje perfecta para hacernos sentir aún más femeninas si es posible. Los colores siempre muy Carolina, empezando por los básicos en blanco y negro. A diferencia de otros diseñadores que siempre presentan el rojo, Carolina Herrera escogió un bermellón, es decir, una tonalidad entre rojo y naranja que combino con accesorios dorados.

Algo atrevido y perfecto para la noche, mientras que el azul hizo pocas apariciones. Por otra parte, la combinación que sigue siendo estrella de este verano y lo será del próximo tuvo un papel central en el cierre del desfile: amarillo, negro y blanco. Ya fuera en conjuntos de falda y camisa, vestidos cortos o largos, estuvo presente con mucha fuerza. Pero ahora no en líneas geométricas, sino más bien decantándose por los estampados a lo Pollock y las flores.

Una coleción que creo que veremos en algunas alfombras rojas.

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