Aunque podríamos pensar que la eterna musa de Quentin Tarantino siempre ha sido Uma Thurman, lo cierto es que hay otra figura del cine por la que siente especial debilidad a nivel interpretativo y se trata de John Travolta. Por suerte para ambos, han podido trabajar juntos en 'Pulp Fiction' en 1994, en una obra que ya es considerada para muchos toda una cinta de culto.
El cineasta se habría visto todas las películas del actor, a excepción de una. Tranquilas, no se trata ni de 'Grease', ni de 'Fiebre de sábado por la noche', es otra, quizás menos conocida: 'Mira quién habla'. Se trata de un film de 1989 dirigido por Amy Heckerling, a quien conocemos especialmente por títulos como 'Clueless'. En este caso se pone detrás de las cámaras para dar vida a una comedia protagonizada por Kirstie Alley.
La historia de la película gira alrededor de Mollie, una mujer que acaba de convertirse en madre y afronta la crianza en solitario. La particularidad está en que su bebé no es un simple espectador de lo que ocurre: aunque todavía no puede hablar con los adultos, nosotros sí podemos escuchar todo lo que piensa. Desde fuera de plano, el pequeño se convierte en una especie de narrador accidental que observa el mundo de los mayores y lo juzga con una mezcla de ironía y humor.
La trama resulta de lo más desternillante, pero hay una razón por la que Quentin Tarantino se niega a ver la película. "Por mucho que me guste John Travolta, simplemente no podía ver ninguna película con un bebé que habla", explicó el director. Y luego aclaró: "Pero he visto todo lo demás que ha hecho", afirmaba en una entrevista para la revista Vanity Fair. Y es que este tipo de detalles resultan para el cineasta una línea inqubrantable.
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