En el complejo juego de la comunicación humana, pocas reacciones son tan automáticas y a la vez tan destructivas como ponerse a la defensiva ante una crítica o un desacuerdo. Sin embargo, los expertos en inteligencia emocional saben que la clave para desactivar los conflictos no reside en dar largas explicaciones, sino en el poder de la concisión.
Justin Bariso, escritor, conferencista y autor de EQ Applied, sostiene que ponerse a la defensiva es normal, pero que se puede manejar mejor. Como él mismo afirma para Fast Company, hay tres frases cortas que sirven para frenar esa reacción en el momento y cuidar las relaciones, tanto en el trabajo como en casa.
El tema surgió en su comunidad de inteligencia emocional, cuando una integrante contó que notaba siempre el mismo patrón. Alguien dice algo, ella reacciona con emociones intensas y empieza a armar mentalmente una lista de razones por las que esa persona se equivoca. La chica, a quien Bariso describe como una líder con mucha inteligencia emocional, supo identificar el origen: se sentía incomprendida, marginada y sin apoyo.
Bariso explica que la actitud defensiva no es mala en sí misma. Cuando alguien se siente atacado, la amígdala activa una respuesta de lucha, huida o parálisis, y la defensa forma parte de la lucha, a veces de forma inconsciente. Un golpe del pasado puede hacer que la reacción llegue demasiado rápido. Por eso propone preguntarse si esa reacción perjudica más de lo que ayuda, de dónde viene y si frena objetivos como una buena relación laboral o la reputación.
Para él, saber si el sentimiento está justificado importa poco, porque lo central es reconocerlo como válido: recomienda hablar con la persona que lo provocó, ya sea contando cómo se siente o yendo directo al problema para resolverlo juntos, y apoyarse en un mentor de confianza. También aclara que defenderse a veces es necesario, pero que conviene pensar a quién, dónde, cuándo y cómo, porque la percepción que los demás tienen de uno pesa mucho.
Las tres frases son un diálogo interno
- La primera, 'No lo saben', recuerda que el otro no conoce tu situación y que su comentario puede venir de la ignorancia.
- La segunda, 'No lo sé', es el reverso: tampoco sabes qué vive la otra persona, y quizá sus inseguridades o problemas pesen en lo que dice.
- La tercera, 'Esto no es un ataque', invita a preguntarse si en realidad es una petición de ayuda mal expresada y a pasar de adversarios a compañeros de equipo, algo que funciona mejor tras una pausa.
Sin embargo, Bariso añade una herramienta más, que llama la pregunta clave: cómo me sentiré con esto dentro de cinco días, cinco semanas, cinco meses o cinco años, lo que nos hace pensar en una conclusión realista: el objetivo no es eliminar la actitud defensiva, sino reducir la frecuencia con que aparece y manejarla mejor cuando surge, para que las emociones trabajen a favor y no en contra.
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