Más de 2.000 millones de euros, esa es la cifra (redondeada y con conversión de divisa mediante) que cuenta la historia de Laurene Powell Jobs, viuda de Steve Jobs. Sin embargo, no se ha gastado la mitad de su fortuna a golpe de excesos, derroche y una mala gestión del patrimonio sino por el cumplimiento de una promesa.
Quién es Laurene y de dónde viene su fortuna
Laurene Powell estuvo casada con el fundador de Apple desde 1991 hasta la muerte de Jobs en 2011 y juntos tuvieron tres hijos. Se conocieron en la Universidad de Stanford, cuando ella estudiaba un Máster en Administración de Empresas y él ya era una figura conocida en Silicon Valley.
Aunque durante años se mantuvo en un segundo plano, lo cierto es que siempre tuvo proyectos propios, sobre todo ligados al ámbito de la educación. Fue tras la muerte de su marido cuando pasó a gestionar una de las mayores fortunas del mundo tecnológico, heredada principalmente en forma de acciones de Apple y de The Walt Disney Company (por la venta de Pixar).
Familia Jobs
Menos dinero, pero no por lo que parece
Desde entonces, según ha publicado 'El Economista', su patrimonio se ha reducido en unos 5.000 millones de dólares, aproximadamente la mitad de lo que heredó. ¿El motivo? No es ni misterioso ni dramático sino que ha estado donando grandes cantidades de dinero a proyectos sociales.
Se calcula que ha donado anualmente el 10% de sus acciones de Disney desde el fallecimiento de su marido. Aunque para medir el impacto de forma realista también hay que tener en cuenta que dichas acciones han seguido subiendo de valor.
Además, más que de una pérdida como tal, se trata de cumplir el deseo compartido con su marido de repartir su riqueza. De hecho, ella misma ha explicado en varias ocasiones que su intención es que esa fortuna no la sobreviva.
"Si vivo lo suficiente, esa fortuna no me sobrevivirá. Era el deseo de Steve", dijo Powell Jobs en una entrevista con The New York Times, subrayando su deseo y el de Jobs de no acumular patrimonio de generación en generación. Además, también calificó como "anomalía" la existencia de fortunas masivas e incidió en que es injusto que una cantidad tan pequeña de personas controle tanta riqueza.
The White House
Donar, pero a su manera
La mayor parte de ese dinero sale a través de Emerson Collective, una organización que mezcla inversión, activismo y filantropía y que trabaja en áreas de necesidad como educación, inmigración o medioambiente.
A través de este y otros intermediarios, se calcula que ya ha destinado más de 2.000 millones de dólares a causas benéficas. Pero todavía serán más porque, en 2021, puso en marcha la Waverley Street Foundation, con la idea de invertir 3.500 millones de dólares a lo largo de diez años en proyectos innovadores contra el cambio climático.
Más que una herencia, una idea
Lo interesante de esta historia no son solo las cifras astronómicas, sino lo que hay detrás. Steve Jobs nunca fue especialmente vocal en vida en el terreno filantrópico. Sin embargo, según ha contado después Powell Jobs, sí tenía claro que el dinero debía tener un propósito. Y eso es justo lo que ella está haciendo: convertir una de las mayores herencias de Silicon Valley en algo que, poco a poco, deje de ser solo suyo. La clave, por lo tanto, no es cuánto dinero ha perdido la familia, sino cuánto ha decidido dar o devolverle a la sociedad.
Foto de portada | TechCrunch
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