El maquillaje siguen siendo un gran aliado para potenciar la belleza natural y tener buena cara, pero al ir cumpliendo años, nos damos cuenta que lo que antes nos funcionaba ahora no tanto. Esto sucede porque a partir de cierta edad la piel tiene otras necesidades, y por ello, solo hay que adaptarse a la nueva realidad.
Lejos de necesitar una inmensa cantidad de productos, en realidad la clave está en elegir los adecuados y en aplicarlos de la forma correcta. Al fin y al cabo, a partir de los 50 el maquillaje funciona mucho mejor cuando el acabado es fresco y natural, luminoso y jovial. Con pequeños trucos se logran grandes cambios.
Preparar la piel antes de la base es básico
Este paso es algo que hemos aprendido a lo largo de los años y cuando entiendes que la piel debe estar perfectamente preparada, las cosas cambian completamente. Aplicar la base sobre la piel limpia es un gran fallo pero aún hay muchas personas que lo hacen así. Hacerlo de esta manera te lleva a un resultado muy poco fresco y las líneas de expresión, los poros y la flacidez se acentúan más.
En cambio, si preparamos la piel con una buena crema o un sérum jugoso, el resultado es el de una piel luminosa, mucho más lisa y sin efecto reseco. Según la maquilladora Melany C: “No apliques la base líquida directamente en la cara sin antes haber aplicado una crema hidratante que te ayuda a preparar tu piel. Solo así lograrás que la base se vea realmente bien”, explica.
La clave está en dejar que el producto que aplicamos para preparar la piel se absorba y se asiente bien durante unos minutos. Luego ya se pude aplicar la base y trabajar bien sin que esta se corra ni se deposite entre las líneas de expresión.
El efecto más natural se consigue con las manos
Cuando se busca que el resultado sea de una segunda piel, no hay como aplicar la base con los dedos. Aunque hay brochas y esponjas estupendas, es cierto que el acabado es más cubriente que si lo hacemos con nuestras manos. Según Melany, “aplicar tu base con una brocha kabuki hará que acumules producto en exceso. De preferencia, si quieres un acabado ligero, difumínalo con tu mano para lograr un resultado natural”, explica.
En el caso de las brochas, la cobertura es mayor y funcionan muy bien en aquellos maquillajes que necesitan ser más cubrientes. Pero para el día a día, que se desea un efecto de buena cara, con las manos se consigue ese resultado más natural y fresco. La base unificará el tono pero se verá más translúcida y luminosa, tanto que parecerá que es tu propia piel.
El colorete es otro aliado
Entre los productos básicos que muchas meterían en sus neceser beauty sin parpadear, sin duda se encuentra el colorete. Probablemente junto la máscara de pestañas y el corrector, el colorete es otro de los productos de maquillaje infalibles.
Aplicar un poco de blush sobre las mejillas hace que el rostro se despierte de inmediato, por eso es el producto perfecto para refrescar y aportar jovialidad. Eso sí, a partir de los 50, “deja de usar rubores que sean totalmente mate y empieza a usar rubores luminosos. Y es que recuerda, juventud igual a luminosidad”, comenta la maquilladora.
Por eso, los coloretes en crema son perfectos a los 50, porque además de aportar color a las mejillas, dejan un aspecto jugoso y fresco que no tiene competencia. Con solo ese toque, el rostro cambia. Las mejillas se encienden y la piel gana ese glow natural que con los años se va perdiendo.
Fotos | kaboompics en Pexels, @melanycmakeup
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