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Acabo de empezar en el gym y he subido de peso: ¿qué me pasa?

Acabo de empezar en el gym y he subido de peso: ¿qué me pasa?
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Muchas de nosotras afrontamos como reto para el nuevo año bajar de peso pero, ¿estamos seguras de que lo que queremos realmente es bajar de peso? ¿No será bajar de volumen? ¿O bajar nuestro porcentaje graso? Para aclarar un poco todas estas dudas que suelen surgir al comenzar a hacer ejercicio, vamos a ver las diferencias entre estos casos.

"Yo lo que quiero es bajar cuatro o cinco kilos. Y que sean de la tripa y los muslos. Y para dentro de dos semanas". Y olé.

¿Y qué es lo que suele pasar? Que durante las primeras semanas o el primer mes de gimnasio se suele subir de peso y nos llevamos las manos a la cabeza. Además, nos encontramos confundidas: "yo me veo más delgada, pero peso más". Y es que en ocasiones la báscula no es nuestra mejor amiga porque, seamos francas, ¿qué es lo que quieres, perder peso o perder grasa y volumen?

La báscula nos confunde

Primer día después de las navidades, nos subimos a la báscula y marca X kilos. Horror. Desastre. A partir de mañana al gimnasio sin falta. Pero, ¿es ese nuestro peso real? Porque nuestro cuerpo está formado de más cosas además de materia grasa: la masa muscular, la masa ósea, un buen porcentaje de líquidos, órganos internos... Todo eso cuenta a la hora de hacer la suma. Pero eso la báscula no nos lo dice.

Por eso es importante conocer bien cuáles son nuestras medidas al comenzar en el gimnasio: no es lo mismo pesar 60 kilos con un 40% de masa grasa (lo cual indica un claro sobrepeso en el caso de mujeres y de hombres), que pesar esos mismos 60 kilos con un porcentaje de grasa del 25% (con el cual estaríamos dentro de la normalidad). En ambos casos el peso es el mismo, pero visualmente estaríamos frente a dos personas muy diferentes.

¿Y cómo conozco mi porcentaje de masa magra y masa grasa?

El método más sencillo es el de la bioimpedancia: ésta se lleva a cabo con una báscula especial que dispone de cuatr electrodos. Al colocar los pies descalzos sobre los electrodos, estos generan un impulso eléctrico que recorre nuestro cuerpo a través del agua (los músculos en buena parte son agua también), pero que se detiene al llegar al componente graso. Esto nos devuelve una gran cantidad de datos, entre ellos el porcentaje de grasa corporal.

Otro método que se puede utilizar es el plicómetro o medición de los pliegues cutáneos, bastante más laborioso, pero muy fiable.

¿Y dónde se realizan estas mediciones? En caso de que estéis interesadas, la mayoría de gimnasios, entrenadores personales y nutricionistas disponen de este tipo de material. Para mí, personalmente, es imprescindible a la hora de realizar un correcto seguimiento de mis clientes.

¿Por qué subimos de peso en el gimnasio?

Todavía no he conocido a nadie (a excepción del médico) que me haya preguntado cuánto peso, ni siquiera qué talla de pantalón es la que llevo. ¿A quién le importa? Sí me han dicho "esos pantalones te quedan muy bien" o "nena, ese vestido nunca jamás", pero nunca me han preguntado por mi peso. ¿Por qué nos importa tanto?

Al comenzar a entrenar lo más normal es que aumentemos nuestra masa muscular en una pequeña cantidad mientras que nuestro porcentaje de grasa bajará, sobre todo si somos novatas. Debemos tener en cuenta dos cosas importantes:

  • Por un lado, cinco kilos de grasa ocupan mucho más espacio que cinco kilos de músculo aunque pesen lo mismo. Aunque pesemos lo mismo es muy posible que al comenzar en el gimnasio hayamos construido masa magra y eliminado tejido adiposo: por eso nosotras nos vemos más delgadas aunque la báscula marque lo mismo. Esto quiere decir que aunque pesemos más, si hemos aumentado nuestra masa muscular y disminuido nuestra masa grasa, nuestro volumen será menor.
  • El músculo necesita energía para poder sobrevivir: la grasa no. El músculo demanda "comida" para poder funcionar, por lo que a mayor porcentaje de tejido muscular en nuestro cuerpo, más calorías quemaremos incluso sin hacer nada. Esto se llama elevar el metabolismo basal: aumentar las calorías que el cuerpo consume por sí mismo, sólo por mantenerse vivo.
  • Ojo con otros factores

    Siendo mujeres hay otros factores que nos pueden hacer subir o bajar de peso sin motivo aparente, como la retención de líquidos o la menstruación, aunque suele ser cuestión de pocos días y volvemos fácilmente a nuestro peso normal.

    No debemos olvidar llevar una alimentación equilibrada y sana: de nada sirve pegarnos la paliza en el gimnasio si al salir nos comemos una caja de donuts. Es bueno reponer energías al terminar nuestra sesión de entrenamiento, pero mejor optar por una porción de proteínas y carbohidratos (en este caso, mejor no ingerir grasa) como una pieza de fruta y unas lonchas de pavo, por ejemplo.

    Durante las primeras semanas de entrenamiento es perfectamente normal subir de peso debido a que estamos construyendo masa muscular: no nos desesperemos si vemos subir un poco la báscula. Paciencia y constancia son la clave para ver resultados.

    Ya sabéis, una bioimpedancia, una plicometría o incluso medir vosotras mismas el contorno de vuestro cuerpo pueden ser opciones mucho más indicativas de vuestros progresos que el número que marca la báscula.

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