Aunque Paula Vázquez reside en una de las zonas más cotizadas y tranquilas de la periferia madrileña, en un ático dúplex de Pozuelo de Alarcón, la presentadora gallega no busca islas paradisíacas al otro lado del planeta ni hoteles de lujo escondidos entre palmeras para desconectar. Su refugio está mucho más cerca. Cada verano, regresa a Pantín, una pequeña parroquia del municipio de Valdoviño (A Coruña) donde transcurrieron algunos de los recuerdos más felices de su infancia entre playas abiertas al Atlántico, acantilados y carreteras que serpentean junto al mar.
Una conexión emocional que explica por qué ella se compró un terreno allí y, no solo sigue eligiendo este rincón de las Rías Altas para desconectar del ritmo frenético de Madrid y de los focos de la televisión, también le gustaría retirarse en Pantín.
Se trata de una aldea que cuenta con apenas unos cientos de habitantes durante buena parte del año, pero que cada verano cambia por completo sin perder su esencia. El responsable es el Abanca Pantín Classic Galicia Pro, una de las competiciones de surf más prestigiosas de Europa, que reúne a algunos de los mejores surfistas del mundo y que ha convertido esta playa en un referente internacional.
El resto del tiempo, el paisaje recupera su calma habitual, con kilómetros de arena dorada, dunas, viento atlántico y la sensación de estar en uno de esos lugares donde la naturaleza sigue siendo la protagonistas.
Qué ver en Pantín
Aunque la playa es el gran icono de Pantín, también merece la pena investigar un poco más allá del arenal. La playa de Pantín (O Rodo) es una de las grandes joyas del litoral coruñés. Su extensa franja de arena, el intenso oleaje y el paisaje prácticamente virgen la convierten en un lugar perfecto tanto para quienes practican surf como para quienes simplemente quieren caminar escuchando el romper de las olas.
Muy cerca se encuentra el Castro de Rodo, un antiguo asentamiento castreño que da testimonio de un tiempo en el que estas tierras ya estuvieron habitadas muchos siglos antes de que las tablas de surf se inventaran y tomaran la costa. Desde sus alrededores se obtienen además algunas de las mejores panorámicas sobre la playa y el valle de Pantín.
Si el tiempo acompaña, uno de los mayores placeres consiste simplemente en recorrer la carretera costera deteniéndose en los diferentes miradores naturales que aparecen entre los acantilados. Porque aquí el paisaje cambia constantemente con la marea, la luz y el viento, ofreciendo una imagen distinta prácticamente cada hora del día.
Turismo de Galicia
Dónde comer rico y barato en Pantín
Uno de los restaurantes imprescindibles de la zona es O Castro, precisamente uno de los favoritos de Paula Vázquez. Se ubica en una antigua casa de labranza restaurada y que se situa sobre una ladera con vistas privilegiadas a la playa. Su cocina apuesta por el producto gallego con platos como el bacalao gratinado, el rape en salsa de marisco, los canelones de porco celta y distintos arroces.
Otra excelente opción es Las Olas by Pantín, prácticamente a pie de playa. Su carta combina recetas tradicionales gallegas con un toque más actual y resulta especialmente agradable para alargar la sobremesa contemplando el Atlántico después de una mañana de playa.
Para quienes prefieran algo más informal, el clásico Café Bar Ramos es uno de esos establecimientos de toda la vida donde hacer una parada para tomar un café, un vino o un aperitivo mientras se disfruta de unas magníficas vistas sobre el litoral.
Qué hacer en los alrededores de Pantín
Uno de los grandes atractivos de alojarse en Pantín es que basta recorrer unos pocos kilómetros para descubrir algunos de los paisajes más espectaculares del norte de Galicia.
La playa de A Frouxeira probablemente sea la excursión imprescindible. Su enorme arenal lo acompaña la laguna de A Frouxeira, uno de los humedales más importantes de Galicia y un espacio protegido que sirve de refugio para numerosas aves migratorias. El contraste entre dunas, agua dulce y océano convierte este lugar en uno de los paisajes más singulares de la comarca.
Hacia el norte aparece San Andrés de Teixido, uno de los santuarios más emblemáticos de Galicia, rodeado por los impresionantes acantilados de la Serra da Capelada. La tradición popular asegura que "a San Andrés de Teixido vai de morto quen non foi de vivo", una leyenda que ha convertido este enclave en uno de los grandes destinos de peregrinación gallegos. Muy cerca esperan también los miradores sobre los acantilados de Herbeira, entre los más altos de la Europa continental.
Otra escapada muy recomendable es acercarse a Cedeira, una villa marinera con un agradable casco histórico y paseo marítimo, además de una excelente oferta gastronómica donde probar pescados y mariscos recién llegados de la lonja.
No se puede decir que en Pantín haya monumentos espectaculares ni grandes reclamos turísticos. El auténtico lujo Paula Vázquez lo encuentra aquí en despertarse con el sonido del Atlántico, poder caminar por una playa casi infinita y comprobar que, en algunos rincones de Galicia, el verano todavía conserva el sabor de los recuerdos de infancia.
Foto de portada | Public Domain Pictures y RTVE
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