En el corazón de la Alpujarra granadina hay un pueblito que parece imposible. Sus casas encaladas están colgadas del barranco de Poqueira a 1500 metros de altura, con un entramado de cuestas empinadas que deja una estampa perfecta para una escapada de otoño. Se llama Capileira y encarna a la perfección la esencia tradicional de la vida rural andaluza.
Su casco histórico mantiene el entramado bereber, con callejones empedrados y laberínticos rodeados de casitas blancas con techos planos y preciosas chimeneas de sombrerillo. Todos los balcones y ventanas están decorados con flores de mil colores, siendo las más icónicas la calle del Carmen, calle Campanas y calle Cerezo. Capileira es una postal pintoresca, auténtica y sin masificar.
El pueblo está lleno de miradores increíbles al barranco y a los pueblos vecinos, como el Mirador del Perchel con vistas panorámicas y terracitas para tomar alto y probar la especialidad de la zona: el plato alpujarreño. También hay muchas tiendas de artesanía donde vender jarapas, esas alfombras rústicas de mil colores. El contraste entre las fachadas blancas y los textiles multicolor es muy típico y atractivo.
Otras visitas obligadas del pueblo es la iglesia de la Virgen de la Cabeza, una obra de arte arquitectónica del siglo XVIII que combina estilo mudéjar y renacentista. También merece la pena visitar la Casa-Museo Antonio de Alarcón, donde podremos conocer más a fondo la vida del escritor y la historia de la Alpujarra.
Un plan perfecto para terminar esta escapada es hacer una caminata tranquila por los senderos de acequias del pueblo o por las rutas por los valles verdes de Sierra Nevada, que salen desde la propia localidad y son un paseito relajante y agradable en otoño.
Fotos | Diputación de Granada Film in Granada.
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