Si te dijéramos que en el norte de España existe un lugar donde las palmeras, las casas coloniales y las historias de ultramar son parte del paisaje cotidiano, probablemente pensarías que estamos mintiendo. Pero no. Se llama Colombres y es un pueblo asturiano, a tiro de piedra de Cantabria. Pequeño, tranquilo, y con más casonas indianas por metro cuadrado de lo que imaginas.
Indianos: las huellas del sueño americano
En Asturias, se llama indianos a quienes emigraron a América entre finales del siglo XIX y principios del XX. Algunos regresaron igual que se habían ido, pero otros volvieron con fortuna y con ganas de dejar huella. De este modo, vecinos que prosperaron en países como Cuba, México, Argentina o Chile construyeron en su tierra palacetes y mansiones en su tierra natal pero de estilo colonial, que hoy se conocen como casas de indianos.
Aunque tampoco se detuvieron en la vivienda privada porque también levantaron escuelas, calles, plazas y jardines siguiendo este estilo, transformando pueblos enteros. Colombres es, todavía a día de hoy, uno de los mejores ejemplos de ese fenómeno.
La joya del pueblo: la Quinta Guadalupe
El corazón simbólico y arquitectónico de Colombres es la Quinta Guadalupe, un imponente palacete construido en 1906 por Íñigo Noriega Laso, emigrante retornado desde México. Hoy alberga la Fundación Archivo de Indianos y el Museo de la Emigración.
Su interior combina estancias reconstruidas con mobiliario de época y una exposición permanente dedicada a la emigración asturiana a América. También cuenta con una biblioteca especializada y un importante archivo documental sobre el tema. Todo dentro de un recinto con jardines señoriales y detalles exóticos que nos hablan de la ambición y el imaginario de aquellos indianos.
Un pueblo con feria propia (y alma caribeña)
Cada mes de julio, Colombres celebra su Feria de Indianos, una fiesta en la que el pueblo se transforma todavía más: decoración colonial, trajes de época, mercado con los productos de ultramar como protagonistas, música hispanoamericana, habaneras, teatro, conferencias y exposiciones en torno al tema. Una forma de rendir homenaje a quienes marcaron la historia del pueblo, conservarla y explotarla.
Ruta por las casonas indianas
La distribución del pueblo gira en torno a una plaza elíptica, que constituye su núcleo. En ella destacan edificios como la Casa Consistorial, la iglesia de inspiración barroca o la propia Quinta Guadalupe. A partir de ahí, una ruta señalizada permite descubrir más de una decena de casonas con fachadas monumentales, verjas ornamentadas, galerías, patios, capillas, balcones y detalles que mezclan lo asturiano con lo americano.
Más joyas cerca de Colombres
Más allá del propio casco urbano, Colombres funciona también como punto estratégico para moverse por Asturias oriental, gracias a su ubicación entre el mar Cantábrico y la Sierra del Cuera. A pocos kilómetros se encuentra la Cueva del Pindal, en Pimiango, con arte rupestre de miles de años de antigüedad, así como la ermita y el faro de San Emeterio, que cuentan con su propio centro de interpretación.
Desde el Mirador del Picu se obtienen vistas abiertas al mar y a los Picos de Europa, mientras que el Monasterio de Tina puede alcanzarse a través de una pequeña ruta a pie entre vegetación y piedra. También está muy cerca la playa de La Franca, grande y abierta, considerada una de las más bonitas del litoral asturiano, y el estuario de Tina Mayor, en la desembocadura del río Deva, con su precioso paisaje de marismas y costa.
Foto de portada | Carlos Urteaga Pintado
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