Ser líder no es fácil. Durante mucho he dedicado mi vida a dirigir equipos de trabajo y siempre pareces moverte entre caer bien y hacerte respetar. El equilibrio es complicado, como si caminaras sobre una cuerda. Somos seres humanos y como tales, estamos programados para preocuparnos por lo que los demás piensan de nosotros, lo que dificulta las cosas. Eso no significa que no debamos ser amables, las investigaciones demuestran que la amabilidad es generalmente un signo de inteligencia y nos puede ayudar en muchos aspectos de la vida laboral, pero cuando tienes que decirle a otra persona algo negativo o te toca tomar decisiones complicadas puede que, aunque seas amable, alguien se enfade.
Es cierto que a día de hoy se espera que los líderes sean responsables de tomar decisiones estratégicas, impulsar resultados y gestionar equipos con un liderazgo emocionalmente inteligente. Se les pide apoyo, comprensión y validación hacia sus empleados y la empatía se ha convertido en un pilar esencial del liderazgo moderno, pero se puede caer en la fatiga de empatía o que los líderes terminen centrados demasiado en agradar, evitando dar retroalimentación negativa. Para complacer a los demás, ocultan sus propias necesidades (lo que se conoce como people pleaser), y puede provocar que otros pierdan la confianza en ti. En estos casos, según las investigaciones, la mayoría de las veces no se da una retroalimentación negativa o se pospone por miedo a la reacción, lo que perjudica nuestro trabajo y también el de la persona que no recibe el feedback y en última instancia, la empresa.
Por suerte, es posible equilibrar mejor la necesidad de agradar con el imperativo de, a veces, enfadar o molestar a los demás, según explicaba Bob Sutton, psicólogo y profesor de Stanford, en el podcast ‘Re:Thinking’ de Adam Grant: la Regla del 90-10. “Hay una cita de mi difunto suegro que decía ‘Tengo una larga lista de amigos y una corta lista de enemigos, y estoy igualmente orgulloso de ambas listas’. Esa es, en cierto modo, mi filosofía: esfuérzate por tener un 90% de personas a las que gustes y un 10% a las que no”.
La regla del 90/10
Lo que defiende Sutton es que “no tener enemigos probablemente sea señal de que eres una persona complaciente, reticente a adoptar posturas con principios y a compartir verdades difíciles de entender”. La regla del 90/10 es la manera más inteligente de ser un mejor líder, porque siempre habrá gente que, aunque se lo digas con amabilidad, interprete tus palabras como un ataque, como algo malo o que simplemente, no les guste, especialmente cuando haces una crítica a su trabajo por muy necesaria que sea.
Ojo, que hablamos siempre de comunicar con respeto, asertividad y educación. Si haces bossing a tus empleados evidentemente tendrás más de un 10% de haters. Habrá quien piense que eres difícil, insistente, inflexible o incluso un incordio, aunque seas una jefa estupenda, algo que forma parte del trabajo y que sabrás bien si has llevado a un equipo ya. Que le pase a un 10% de personas es lo normal y tener esta proporción en mente puede ayudarle a manejar el coste emocional de liderar a un grupo de personas. Grant aseguraba en el podcast mencionado que “Cuando alguien se enfada contigo, puedes simplemente decir, 'bien, bueno, esta persona está en el 10% de este año'”.
Fotos | The Office, YouTube “Robert Sutton & Huggy Rao: How Smart Leaders Make the Right Things Easier & the Wrong Things Harder”
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