12 rutinas que me ayudan con el teletrabajo: desde marcarme un horario hasta hacer ejercicio

Trabajar desde casa parece lleno de ventajas. Puedes llevar tus propios horarios, levantarte de la mesa las veces que quieras, trabajar desde cualquier parte del mundo, concentrarte mejor al evitar las distracciones de los compañeros de mesa, parar cuando lo necesitas sin la mirada crítica de tu jefe en la nuca o librarte de atascos infinitos y viajes en metro diarios. Pero en el teletrabajo no todo es de color de rosa.

El trabajo en remoto está lleno de trampas que evitarán que hagas eso de lo que hablamos: trabajar. La nevera te llama más que nunca, cualquier rayo de sol despierta en ti el deseo de salir a calle y las distracciones son mayores de lo que parecen. Estas son algunas de las rutinas que puedes seguir para que te ayuden con tu teletrabajo. No son las únicas pero si te digo por experiencia, que funcionan.

El teletrabajo no significa esclavitud: márcate un horario

Algo de lo que más me gusta de tener un trabajo en remoto o teletrabajo, es que los horarios están más abiertos. Puedes llevar a tus niños al cole, escaparte a la farmacia si tienes una urgencia o parar para hacerte un café siempre que te apetezca. Pero cuidado, corres el riesgo de transformar las 8 horas de trabajo en 12 si no te marcas unos horarios fijos.

Es importante que sepas cuándo parar. Trabajar desde casa no significa estar el 100% del tiempo disponible para trabajar. Márcate un horario de entrada a trabajar y de salida, y cuando termines, termina de verdad. Cierra el ordenador y no lo abras hasta el día siguiente.

Crea un espacio de trabajo

Aunque trabajes desde casa, es importante que tengas un espacio en casa destinado solo a trabajar. No pasa nada si un día trabajas desde el salón, pero si lo conviertes en una dinámica habitual, cada vez te costará más trabajo separar tu ámbito laboral del personal.

Cuida tu espacio de trabajo, mímalo, y si puedes, sepáralo del resto. Una habitación que se convierta en un despacho, un rincón del salón solo dedicado para trabajar o un espacio de coworking, por ejemplo. Además, puede ser un buen momento para decorar tu espacio de trabajo completamente a tu gusto.

Utiliza una herramienta de gestión de tareas

Es posible que si trabajas con un grupo fijo ya contéis con una herramienta de gestión de tareas, como por ejemplo el Asana, donde puedas incluir los proyectos en los que estás trabajando o las fechas de entrega. Este tipo de herramientas te ayudarán a organizarte y a cumplir los plazos que te marques.

Si no bajarías a por el pan en pijama, no trabajes con él

No sabes lo fácil que es dejarse llevar por esto: te suena el despertador, te lavas la cara y te sientas en el ordenador. Y cuando quieres darte cuenta, son las 3 de la tarde y estás con el pijama puesto, un moño en lo alto de la cabeza y unas pintas con las que no bajarías ni a por el pan. Que trabajes desde casa no significa que no tengas que vestirte. El pijama debería ser solo para dormir.

No te digo que te plantes taconazo y labios rojos para estar delante del ordenador, pero sí que no te olvides de cuidarte y verte bien, aunque estés trabajando desde casa.

Sal de casa al menos una vez al día

Que tengas teletrabajo no significa que tengas que volverte una ermitaña y pasar del ordenador a ver Netflix en la tele sin pausa. Salir a la calle, al menos una vez al día, es una maravillosa manera de separar el momento trabajo del momento relax. Mi momento favorito del día es cuando cierro el ordenador y salgo a dar un paseo. Me despeja la mente y me ayuda a que cuando vuelvo a casa, ya no lo vea como “el sitio donde curro” sino “el sitio donde me relajo”.

Es más fácil si lo planteas como un reto o como una tarea más. Con hora. Te obligarás a dejar de trabajar y además puedes ir marcándote metas como en el reto de Vitónica de caminar 90.000 pasos a la semana.

La comida, mejor dejarla preparada de antemano

Esta rutina es vital en mi vida. Si no tengo la comida preparada de antemano, pueden pasarme dos cosas: termino comiendo un sandwich insulso delante del ordenador (mal), o pierdo más tiempo del que me gustaría pensando y haciendo la comida.

Plantéate qué harías si tuvieras que comer fuera a diario. Es probable que llevaras un tupper al trabajo. Pues prepáralo igual. Piensa de antemano un menú para tu semana, algo ligero para evitar que después de comer te entren ganas de siesta, y si puedes, déjalo preparado el día anterior para que cuando llegue tu hora de comer, solo tengas que calentarlo.

Si puedes viajar y trabajar a la vez, cuidado, establece prioridades

Una de las mejores ventajas que para mí tiene trabajar en remoto, es que puedes trabajar desde cualquier parte del mundo. Mientras haya wifi, puedo trabajar allí, y hacerlo mirando a la playa es una de las experiencias más alucinantes que puedes vivir si tienes teletrabajo, pero ojo, no te olvides que no son vacaciones.

Cuando he viajado y trabajado he establecido prioridades. Si 5 horas de día son para trabajar, siempre que he estado fuera de casa he empleado las primeras horas de mi día a ello. Es más fácil trabajar de forma más eficiente si estás recién levantado, que intentar trabajar después de haber hecho turismo por una ciudad durante 4 horas de caminata. Te diré por experiencia que quedarse dormido delante del ordenador después de un buen día de turismo es más fácil de lo que parece. Primero trabajo, después placer.

Oblígate a moverte

Cuando trabajas desde casa corres el riesgo de dos cosas: levantarte demasiado o no levantarte en absoluto. Si tienes algún tipo de trabajo creativo, es posible que cuando comiences a estar on fire se te olvide hasta comer, así que ponte una alarma en el móvil o tira de fitbit y levántate. Y si te ves animado, puedes darle a los snacks de ejercicio si haces breaks de 10 minutos, por ejemplo.

Tus trabajos, mejor en la nube

Te pongo un ejemplo: llevo días trabajando en un artículo. Lo tengo en un word en mi portátil, pero de repente, el ordenador donde tengo las fotos, el texto y la estructura, muere. Y con él, mi trabajo. No te mentiré si te digo que me ha pasado. Por eso siempre trabajo con plataformas que guardan los documentos en la nube, como Dropbox o Drive.

Si llevo una presentación para una reunión importante, tiro de dos pendrives y además, lo tengo en la nube. Es la opción más segura, y tienes la posibilidad de compartir documentos con otros compañeros de trabajo de forma muy sencilla.

Cuidado con la seguridad

Si trabajas en una empresa grande, con ordenadores conectados a una intranet y con un departamento dedicado a la seguridad informática, es probable que la seguridad digital forme parte de tu día a día. Pero cuando trabajas en casa es fácil dejarte llevar por una falsa seguridad que te haga sentir que nadie podría atacarte.

Es importante que cuides tus contraseñas, que sean diferentes de las que utilizas para tus temas personales y que uses algún tipo de herramienta online de gestión de contraseñas que te ayude a tenerlas controladas y en orden. Mi recomendación personal: Lastpass. Es una app que te permite tenerlas guardadas todas juntas bajo una contraseña secreta más segura y que a mí, me cambió la vida. Muy segura, muy sencilla y muy útil para que no termines usando el nombre de tu perro como contraseña en todos los sitios web que utilizas.

La soledad en el trabajo no significa que tengas que volverte antisocial

¿Sabías que viajar con tus amigas tiene beneficios sobre tu salud? Pues cuando durante ocho horas no veas a nadie en tu trabajo, te darás cuenta de lo vital que es mantener relaciones interpersonales con gente que no esté al otro lado del ordenador. Queda con tus amigas, visita a tu familia, apúntate a clases de cocina o ve a una clase grupal del gimnasio. No es por mantenerte ocupada, sino por facilitar que tengas relaciones sociales.

Es posible que al principio no te des ni cuenta, pero cuando se vuelva habitual que no veas a nadie durante horas, echarás de menos compartir el espacio con otros seres humanos, por mucho que te guste la soledad.

Un buen portátil, la mejor inversión para tu teletrabajo

Podría decirte que inviertas en una buena silla que cuide tu espalda, que no escatimes en hacerte con un smartphone con el que puedas estar conectado las 24 horas, pero prefiero decirte que si hay algo en lo que debes invertir cuando tienes teletrabajo es un portátil. Y a ser posible ligero, para que cuando viajes con él no termines con el hombro hecho polvo por llevarlo colgado.

Fotos | Unsplash

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