David Delfin
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Y es que ya no es David Delfin, separado y como nombre y apellido. Sino Davidelfin, todo junto, y como apelativo de empresa. El desfile de hoy en la sala Neptuno de la Madrid Fashion Week ha sido rupturista, conciliador, e inquiteante pero sublime. La puesta en escena, como siempre, sobria, tan solo rota por un tenue láser de fondo, el pitido de una máquina de hospital y las vías a modo de complemento que llevaban los modelos, con ello Delfin y su equipo pretendían recrear una atmósfera cerrada y asfixiante como metáfora a la falta de aire, literal, por cuestiones ecológicas, y metafísica.
Esta vez, el mensaje denuncia no pasaba sin embargo por encima de la ropa, lo de ayer por la tarde fue un renacer ponible, sosegado, e incluso coqueto de un Davidelfin que en sus inicios hizo más hincapié en llamar la atención que en las propuestas encima de la pasarela. Pero lo suyo siguen siendo dos caminos que se cruzan y solapan en algún momento: los sentidos y el gusto, van de la mano.
Una Bimba Bosé exultante y aplaudida daba paso a un espectáculo muchos menos andrógino de lo esperado, y en el que la mujer, vuelve a ser mujer, y el hombre, quizás, menos hombre.
Si en principio se adivinaban formas lacias y poco concretas, Davidelfin va abriendo la silueta femenina y la hace florecer; las camisas y los shorts unisex, los chalecos (muy Stefano Pilati para Saint Laurent, como el de la foto del principio), y los pantalones cargo, así comolos vestidos camiseta, saco, y hasta los pies, mutan de repente en una fémina elegante y mucho más lady de lo que cabía esperar.
El rosa maquillaje se hace con el control y toma forma en raso plisado (al estilo Fortuny) en vestidos y canesúes perfectosy precisos, y en monos, que aunque siempre tuvieron su sitio en el repertorio de David, aquí se vuelven sofisticados, y marcan cintura.
Otro de los tejidos utilizados es un vinilo que parece propio de Miu Miu, tiene un acabado prefecto y resulta super moldeable; lo aplica a trajes de chaqueta a base de minifalda espectacularmente perfectos;
y aquí es donde hace acto de presencia el negro, que viene a dar forma a una serie de vestidos de tarde, en tela satinada, y con joyas de Bárcena, de aire vintage, que son la consagración de su exquisitez y su elegante sobriedad.
A modo de anécdota contaba ayer Delfin que los zapatos de esta colección son reciclados, son los mismos que los de su pasado colección de invierno, y es que si bien debía haberse fraguado una colaboración con Juan Antonio López, las prisas del último momento, no dieron tiempo a que materializara. Vamos, que la partida de calzado no llegó a tiempo ( y no ha sido el único al que le ha pasado).