El Alzheimer siempre ha sido asociado a una enfermedad de la vejez, pero cada vez más investigaciones apuntan a otra realidad
A lo largo de los años el Alzheimer se ha entendido casi exclusivamente como una enfermedad típica de las personas mayores, sin embargo, una línea creciente de investigación científica está cambiando esa narrativa. Una de las voces influyentes de ello es la neurocientífica Lisa Mosconi, quien asegura: "El Alzheimer no es una enfermedad de la vejez. Es una enfermedad de la mediana edad cuyos síntomas comienzan en la vejez", dice en este podcast.
La experta continú: "Si las mujeres tienen un mayor riesgo de padecer Alzheimer, entonces la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿qué les ocurre a las mujeres y no a los hombres en esa etapa de la vida que podría explicar potencialmente ese mayor riesgo de Alzheimer más adelante?", dice la experta.
Hoy en día, se sabe que las alteraciones cerebrales asociadas al Alzheimer pueden comenzar 10, 20 o 30 años antes de que aparezcan los síntomas, y a lo largo de ese periodo silencioso se van desarrollando por un lado, la acumulación de placas de beta-amiloide, y también cambios en la estructura cerebral y en la conectividad neuronal. ¿Qué significa esto? Pues que para las personas son diagnosticadas a los 70 u 80 años, puede que este proceso neurodegenerativo comenzara hace décadas.
El factor femenino: por qué las mujeres tienen más riesgo
La mujeres representan el 65% de los casos de Alzheimer a nivel mundial, según datos de la OMS, y durante mucho tiempo esto se asoció a que vivían más años que el hombre, pero esta teoría ya no parece tener el peso suficiente. "Creo que tú y yo estamos bastante de acuerdo en que la edad por sí sola no puede explicar esto, aunque pueda contribuir parcialmente. Debe de haber algún efecto adicional relacionado con la edad", dice Mosconi.
Según sigue explicando la experta, la primera idea que se le ocurriría a cualquiera es la evidente diferencia existente entre hombres y mujeres: la menopausia. "Mientras ellos tienen una pérdida muy gradual de estrógenos a lo largo de su vida, y nunca sufren una privación brusca de estos, las mujeres tienen una pérdida repentina y muy marcada de estrógenos aproximadamente en el momento del que estás hablando, en la mitad de su vida. Pierden sus hormonas sexuales”, argumenta Mosconi.
Los estrógenos son hormonas que tienen funciones clave para el cerebro como: regular el metabolismo de las neuronas, favorecer la plasticidad cerebral, protegerle frente al estrés oxidativo, mantener las conexiones neuronales… Este descenso, por tanto, no solo significa un cambio importante a nivel endocrino, sino que para Mosconi, también es un evento neurológico importante.
La menopasia como trasición cerebral
Las investigaciones llevadas a cabo por el equipo de Mosconi desde hace años, observan que durante la transición a la menopausia se producen cambios en el cerebro de las mujeres. "En 2017 publicamos un estudio sobre ello y fue el primero que mostró los cerebros de mujeres antes y después de la menopausia. En este analizamos qué ocurre durante esta transición, que es la fase más activa neurológicamente, por así decirlo". En él, se estudió a mujeres premenopáusicas con ciclos menstruales regulares, mujeres perimenopáusicas con ciclos menstruales irregulares y mujeres posmenopáusicas de hasta 65 años, es decir, sin ciclos menstruales durante más de un año, y ninguna de ellas bajo tratamiento de terapia de reemplazo hormonal.
“Los resultados se compararon con hombres de la misma edad y lo que encontramos fue que, en la etapa premenopáusica, con ciclos menstruales regulares, prácticamente no había diferencias entre los cerebros de las mujeres y los de los hombres".
Asimismo mostraron, tanto en este como en estudios más recientes, que en los cerebros de las mujeres durante este tiempo había experimentado las siguientes alteraciones: una reducción temporal del metabolismo cerebral, cambios en el uso de la glucosa como fuente de energía y variaciones en la estructura de ciertas regiones cerebrales. Esto no quiere decir que todas las mujeres desarrollaran Alzheimer, pero sí que la menopausia podría ser un motivo de su aparición.
Unos buenos hábitos en el presente, garantía de salud en el futuro
¿Qué propone la neuróloga para en materia de prevención de un diagnóstico temprano? Atajar su desarrollo con unos buenos hábitos, ya que estos pueden tener un gran impacto.
La perspectiva de Mosconi plantea el enfoque de la prevención, sobre todo a partir de la mediana edad, apostando por prestar atención a factores como la salud cardiovascular, alimentación, actividad física, sueño, salud hormonal y estimulación coginitiva. De todo ello habla en su libro, “Menopausia y Cerebro” (Editorial Kairós) que resumiendo "invita a las mujeres a aprender a cuidarse desde la menopausia para poder emerger con un cerebro renovado y fortalecido".
Por tanto, la conclusión es que la ciencia ha estudiado que la menopausia es un eposidio neuroendocrino que afecta directamente al cerebro y que haciendo unos cambios adaptativos estos se pueden estabilizar en la posmenopausia.
Fotos | Freepik
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