La importancia de tener personas que nos quieran lo suficiente como para decirnos la verdad aunque sea incómoda

Debemos tener gente dispuesta a decirnos que estamos delulu. Su honestidad es una muestra de inteligencia emocional necesaria para crecer

Necesitamos Un Entorno Que Sea Honesto Y Nos Diga La Verdad
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Anabel Palomares

Editor

Lo primero que se me pasó por la cabeza cuando vi por primera vez el videoclip de la nueva canción de Sergio Ramos fue por qué. Por qué nadie le dijo que a lo mejor no era la mejor de las ideas, por qué nadie le advirtió de que podía ser un desastre. Por qué no hubo una voz susurrante que le preguntase, “¿estás seguro, Sergio?”. amar a otra persona, tengamos la relación que tengamos con esa persona, no implica bailarle el agua. Alguien que te quiere lo hace forma incondicional, pero eso no significa que tenga que hacerlo evitando decirte la verdad. Necesitamos a nuestro alrededor personas tan leales y honestas que no tengan miedo a decirnos cuando nos equivocamos, siempre con cariño, tacto y respeto.

El valor a la retroalimentación honesta

La psicóloga Valeria Sabater afirma que “el valor de la honestidad no solo nos dignifica como personas; además, actúa como un mecanismo de paz y equilibrio mental”. Cuando somos honestos con alguien le demostramos que le queremos y apreciamos, pero cuidado porque hay una fina línea entre sinceridad y sincericidio. No se trata de decir lo que pensamos sin filtros, sino de comunicarnos de forma asertiva y conscientes de que nuestras palabras tienen un impacto en quien las escucha.

La psicología cognitiva nos recuerda que no siempre somos jueces objetivos de nuestra vida y podemos caer en sesgos como el de confirmación, que nos hacen buscar información que valide lo que pensamos y evitar la que nos contradice. En ese estado podemos estar convencidos de que algo “tiene todo el sentido del mundo”, aunque desde fuera sea evidente que no. Es ahí donde está la importancia de que alguien nos aterrice con cariño, porque si nos confronta y rompe esa burbuja, nuestra perspectiva se amplía. Eso no significa que no necesitemos apoyo que nos impulse a seguir, sino que una perspectiva realista de alguien que nos quiere nos puede aportar mucho más que la validación solo por validación, sin criterio ni pensamiento crítico. 

Que exista una retroalimentación honesta que nos ponga los pies en la tierra cuando sea necesario por parte de nuestro entorno más querido no solo es recomendable sino necesario, aunque la decisión final de lo que hagamos siempre sea nuestra.

Amar no es solo apoyar incondicionalmente

Las personas que tienen un estilo de apego seguro, según el psicoanalista John Bowlby que desarrolló la teoría del apego, creen que merecen amor y éxito, por lo que suelen mostrar algunos rasgos, según los expertos, que influyen mucho en cómo reciben una crítica por parte de alguien querido. Cuentan con una autoestima positiva, una autoconfianza saludable y fuertes habilidades de regulación emocional, por lo que una crítica realizada con amor no supone un problema para ellos. Y es que tener un apego seguro no se trata de no experimentar emociones desagradables o mal llamadas negativas en las relaciones, sino de, como explicaba la terapeuta Christina Tesoro a Allure, “ser capaz de comunicar sentimientos negativos desde una perspectiva sólida y con autoconciencia". 

Decir “creo que esto no es buena idea” puede doler en el momento, pero es una forma de amar porque preferimos que la otra persona se incomode un poco ahora escuchando algo que no quiere oír, a que sufra en el futuro. Si queremos una relación saludable, ya sea con familia, amigos o pareja, y queremos acercarnos a ese apego seguro, la comunicación y la empatía son mucho más necesarias que la validación. Las relaciones seguras no se basan en la aprobación incondicional sino en la confianza de poder decir lo bueno y lo malo desde el respeto y con cariño.

La psicología interpersonal asegura que los vínculos cercanos tienen una función de corregulación emocional, es decir, nos ayudan a regular nuestras emociones mediante el apoyo y la comprensión, pero también mediante la crítica. Los expertos aseguran que las personas que nos rodean y nos quieren “pueden ayudar a inhibir y suprimir, descargar, confrontar, ventilar, expresar reguladamente las emociones, reducir las emociones negativas mediante el uso del humor o aumentarlas mediante el humor negro, sarcasmo y la crítica y reevaluación negativa". Por eso es tan importante que cuando decimos una verdad, sea con una comunicación asertiva y sobretodo empática, entendiendo en todos momento la responsabilidad afectiva que tenemos para con esa persona. 

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El peligro de no tener voces críticas a nuestro alrededor

La ausencia de estas figuras en nuestra vida puede llegar a provocar algo similar a lo que ocurre con la dinámica de grupo conocida como groupthink o pensamiento grupal. El psicólogo social Irving L. Janis definió el pensamiento grupal como “un fenómeno psicológico en el que las personas buscan el consenso dentro de un grupo”, dejando en muchos casos de lado sus propias creencias o adoptando las opiniones del resto. Nadie opina de verdad ni hace una crítica positiva por miedo a no encajar, y las consecuencias pueden ser graves.

Cuando en nuestro entorno faltan voces críticas que al menos cuestionen lo que hacemos, corremos el riesgo de tomar decisiones impulsivas, mantenernos en relaciones dañinas, o embarcarnos en proyectos inviables. Nadie nos dice que sacar un disco siendo futbolista y sin tener un talento real para cantar, no es la mejor de las ideas. Si todos nos dicen que sí, que somos estupendos, que el plan no tiene fisuras y que va a ser un éxito, no recibimos la perspectiva de que algo puede mejorar.

Cómo dar una crítica desde el amor

La forma en que lo comunicamos importa, pero podemos hacerlo siguiendo unas sencillas pautas para que sea de forma asertiva y empática según la psicología, empezando por elegir un momento en que estemos a solas y usando un tono y lenguaje corporal amable. A la hora de hablar, ten en cuenta esto:

Valida la emoción antes de cuestionar la acción

Sería muy conveniente utilizar alguna de las técnicas de validación emocional usadas en terapias como la DBT, como ofrecer oportunidades para la expresión emocional usando la escucha activa y la empatía, o comunicar de forma verbal y no verbal que esa experiencia emocional es comprensible. Reconocer lo que la persona siente con un “entiendo que estés ilusionado con esto” es el primer paso para después poder plantear aquello que nos escama: “Como veo tu ilusión, quiero decirte algo que me preocupa”.

Habla desde el cuidado y no desde la crítica

Decirle a otra persona “lo estás haciendo mal” no se recibe de la misma forma que “me preocupa cómo estás afrontando esto”. Los mensajes en primera persona, llamados mensajes-yo, reducen la respuesta defensiva de la persona que los recibe. Úsalos.

Sé específico

Cuando hacemos una crítica, damos un feedback en el trabajo o le damos una retroalimentación a alguien de nuestro entorno el mensaje gana ponencia si es específico y se aleja de las generalidades. Una retroalimentación concreta es más fácil de procesar y menos hiriente porque se centra en una cosa que está mal o no encaja. En lugar de un simple “no es buena idea” cuando nos dicen que van a invertir en criptomonedas porque un gurú de TikTok les ha dicho que se harán ricos, prueba con “me preocupa que inviertas en ese proyecto sin revisar primero las condiciones, porque podrías perder mucho dinero”.

Si puedes, ofrece una alternativa. Muestra tu apoyo siempre y, si puedes, ofrece una alternativa

Decir lo que no sirve sin sugerir un camino mejor no siempre es lo más adecuado. Cuando podamos, ofrezcamos una alternativa o la posibilidad de encontrar una juntos. “Me preocupa que esa opción pueda ser arriesgada para ti. Podríamos buscar juntos otra manera de hacerlo si quieres”, ofreciendo así un apoyo a la autonomía en el que acompañamos sin imponer.

Lo más importante es entender dos cosas: no se trata de juzgar, sino de expresar cuidado; y si eres tú quien lo recibe, no es un ataque sino un recordatorio de que tienes a alguien que valora más tu bienestar que tu aprobación. Amar y ser amado no significa estar de acuerdo en todo y decir que sí con los ojos cerrados. Hay ocasiones en que el acto más profundo de amor es tener frente a nosotros un espejo incómodo que nos muestre lo que no queremos ver, pero lo que necesitamos para crecer y cuidarnos.

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