Desde que empecé la universidad tomo café. Primero fue por necesidad, me levantaba a las cinco de la mañana y no quería pasar la hora y media hasta llegar dormida en el tren. Luego pasó a ser también un acto social, con familia y amigos. Ahora el café es parte de mi rutina diaria, y por lo que dice el médico anestesista y divulgador David Callejo, es un hábito excelente. Pero con medida.
Contaba en sus redes sociales que “no hay nadie mejor que un anestesista para hablar de café”, y sobre todo para decirnos la cantidad recomendada de este alimento que, en sus propias palabras, “si una farmacéutica inventara el café en 2026 se harían millonarios”. No por el precio, sino porque tiene tantísimos beneficios para la salud que cualquier médico lo recetaría y cualquiera querría comprarlo como medicamento.
“El café mejora la concentración y el rendimiento físico”, pero no solo eso. Tiene efectos claros en el rendimiento cognitivo, mejorando memoria ejecutiva, atención y concentración, pero también nos ayuda en la planificación y el seguimiento de tareas y acelera los tiempos de reacción. Tiene muchos más beneficios que perjuicios. Muchísimos más. Explica Callejo que a nivel físico “también baja la mortalidad, el riesgo de enfermedad cardiovascular, de diabetes y de algunos tipos de cáncer”. Incluso “puede prevenir el Alzheimer o el Parkinson” según el experto y los estudios aseguran que también la demencia,. Eso no significa que tengamos que tomarnos el café como si fuera agua, hay que dosificarlo.
“En dosis muy altas puede causar insomnio, taquicardia, ansiedad o incluso problemas digestivos”, asegura Callejo. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria hizo un estudio sobre la seguridad de la cafeína y llegaron a la conclusión de que el máximo café a consumir sería de unos 400 miligramos diarios para un adulto. Según Callejo, el límite saludable está entre tres y cuatro cafés al día, que corresponden a esos 400 mg de cafeína diaria.
Ahora bien, ¿vale tomarlo a cualquier hora? Según el médico, no. “La vida media del café es de unas seis horas, así que evita tomarlo a partir de las cinco de la tarde”, asegura. Así evitaremos que interfiera en nuestra rutina de sueño por la noche.
Un dato más. Recientemente se ha dicho que el café a primera hora es malo porque aumenta el cortisol e “interfiere con la biología natural del cuerpo”. Dicen que lo idóneo no es "desayunar con café", menos aún solo con él, sino esperar a que los niveles de cortisol empiecen a bajar, pero los mejores estudios al respecto aseguran "no hay evidencia de que la ingestión de cafeína justo al despertar ayude a evitar el bajón de la tarde. Tampoco que retrasar el consumo pueda evitarlo de alguna manera si ocurriera". Es decir, puedes seguir tomándote un café por la mañana sin ningún problema.
Fotos | Nathan Dumlao en Unsplash, Instagram @davidcallejo10
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