Siempre pensamos que detectar una mentira es lo más fácil del mundo, pero no es tan sencillo como parece, y aunque muchas personas creen que con ver que alguien evita el contacto visual, se mueve demasiado o se muestra nervioso está ocultando algo, lo cierto es que la psicóloga Leanne ten Brinke apunta hacia una señal más útil para distinguir la verdad de una historia inventada: la cantidad de detalles que una persona nos da al contar lo sucedido.
Según la especialista, las personas que dicen la verdad suelen ofrecer relatos más concretos y completos que quienes mienten, especialmente cuando tienen que responder sin tiempo para preparar una versión de los hechos.
La investigadora, especializada en psicología del engaño, ha estudiado las diferencias entre las declaraciones verdaderas y las falsas. En una entrevista, cuestiona algunos de los mitos más extendidos sobre cómo identificar a una persona mentirosa y destaca la importancia de prestar atención a lo que dice, en lugar de confiar únicamente en sus gestos.
Por qué los detalles pueden revelar una mentira
La experta explica que la idea es que una persona que relata una experiencia real puede recuperar de su memoria información sobre lo que ocurrió, mientras que quien inventa una historia tiene que construir una versión convincente sobre la marcha, de ahí que muchas veces las personas que mienten tiendan a exagerar una respuesta.
Foto de Vitaly Gariev en Unsplash
Además, afirma que esta dificultad representa una importante carga cognitiva: mentir exige mantener una historia coherente, controlar la información que se comparte y recordar lo que ya se ha dicho. Esa tarea puede consumir más recursos mentales que recuperar un recuerdo auténtico, sobre todo cuando aparecen preguntas inesperadas.
Justamente, una investigación sobre las señales verbales del engaño recoge que los relatos verdaderos suelen contener más información sobre los acontecimientos que los falsos.
El contacto visual no basta
Uno de los errores más frecuentes al intentar detectar una mentira consiste en interpretar el lenguaje corporal como si fuera un detector infalible, la investigación de ten Brinke y otros especialistas ha explorado cómo las personas interpretan las señales del engaño y por qué los juicios conscientes no siempre son precisos.
"Es posible que estén usando muchos 'ums' y 'ohs' y 'ers'. Tal vez estén, por así decirlo, frunciendo el ceño, tratando de resolver las cosas... Así que ninguna de estas es la nariz de Pinocho, pero están confiablemente asociadas con el engaño", firma la experta, basándose en una revisión publicada en Trends in Cognitive Sciences que señala que la capacidad cotidiana para detectar mentiras es limitada y que las circunstancias de la conversación pueden influir en la evaluación.
La conclusión de la psicóloga invita a cambiar la forma de interpretar las conversaciones: en lugar de fijarse únicamente en los ojos o en los movimientos de alguien, conviene prestar atención a la información que aporta y a cómo sostiene su versión de los hechos, porque los detalles pueden ayudar a distinguir una historia auténtica de una inventada, pero ninguna señal por sí sola permite identificar con certeza a una persona mentirosa.
Fotos de leannetenbrinke.com | Prime Video
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