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En el mundo de la "Economía de la Atención", enfocarnos en cómo atendemos puede ser la clave de la felicidad
Psicología

En el mundo de la "Economía de la Atención", enfocarnos en cómo atendemos puede ser la clave de la felicidad

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Hay una frase preciosa que dice: "lo más valioso que alguien puede darte es su tiempo". Aunque estoy absolutamente de acuerdo, creo que yo le añadiría algo a esa frase. Y es que el tiempo que los demás nos dan no tiene precio, pero hay algo casi más preciado que el tiempo y es la atención

Una de los comentarios más habituales sobre nuestro estilo de vida actual es que estamos perdiendo, en cierto modo, la capacidad de atención focalizada. Tenemos muchos estímulos a nuestro alrededor y buscamos elementos que requieran poca atención y nos permitan cambiar a otra cosa rápidamente. 

Tanto es así, que en los últimos años se ha creado el término "Economía de la Atención" para referirse al hecho de que numerosas empresas están monetizando nuestra atención. De esta manera, compiten constantemente por llamar nuestra atención e intentar quedársela y vendernos lo que quieran. Si no captan nuestra atención, no venden. Y de ahí que cada vez tengamos más estímulos a nuestro alcance luchando porque les hagamos caso. 

Por ello, que alguien nos ofrezca su atención incondicional y sin distracciones, es uno de los regalos más valiosos que nos pueden ofrecer. ¿Pero cómo puede ayudarnos a nosotros manejar nuestros niveles de atención? ¿Podría ser la manera de alcanzar la felicidad?

Kev Costello W3jvxgkyzcw Unsplash

El efecto del exceso de estímulos

Una de las críticas que escucharemos sobre la atención actualmente es que no estamos suficientemente atentos a nada y no somos capaces de enfocarnos mucho tiempo en una sola actividad o tarea. 

Sin embargo, visto desde otro punto de vista, lo que ocurre es que prestamos atención a demasiadas cosas al mismo tiempo y nos vemos obligado a dividir nuestro foco entre muy diferentes pero simultáneos estímulos. De hecho, es posible que nos veamos forzados a hacerlo como parte de nuestro trabajo y labores diarias. 

Esta necesidad de prestar atención a muchas cosas, pero no prestar atención completa a nada, no solo nos aleja de algunas actividades placenteras, como la lectura o el hecho de disfrutar de una conversación agradable con un ser querido. Además de eso, también nos distancia de la relajación, pudiendo afectar especialmente a aquellas personas que sufren de ansiedad o problemas de estrés. 

Freestocks Org Djlujj7ewsa Unsplash

Alejarnos de la Economía de la Atención 

¿El problema entonces es que no prestamos atención a nada o que hay demasiadas cosas a las que tenemos que prestar atención? ¿Cómo podernos alejarnos de todos estos estímulos?

Una de las ironías es que, aunque nos pueden generar estrés, muchos de estos diferentes estímulos también son grandes liberadores de dopamina. Pensemos, por ejemplo, en que estamos tomando un café con amigos y suena nuestro móvil: una notificación de WhatsApp (alguien se ha acordado de mí), un "me gusta" en una foto de Instagram (soy guapo/a, soy lo suficientemente bueno como para gustar), un retweet en Twitter (soy gracioso/tengo razón y me apoyan). 

Todos estos estímulos, que nos distraen de lo que estamos haciendo, también nos hacen liberar dopamina. El problema es que, no nos permiten desconectar y puede desembocar en un bonito burn-out o el conocido tecnoestrés del que os hablamos hace unos meses

Por ello, es posible que la solución pasará por alejarnos de la Economía de la Atención y protegernos de ella. Pero, para ello, tenemos que hacer cambios en nuestra vida y en nuestra forma de entender lo que hacemos. Incluido nuestro trabajo. 

Brooke Cagle Qj1j4hodnti Unsplash

Irónicamente, esto puede significar necesitar economizar nuestra atención. Algo similar a lo que haríamos cuando nuestro Smartphone se está quedando sin batería y queremos ahorrarla, pero en este caso con nuestra atención. Se trata de utilizarla de una manera más eficiente. 

Pequeños pasos para alejarnos de la monetización de nuestra atención

  • Mientras estemos trabajando, dejemos el teléfono personal guardado: es verdad que muchas de nosotras necesitamos el teléfono móvil para trabajar, pero lo que no necesitamos es saber cuántos likes tenemos en Instagram o si nos han respondido a un tuit gracioso. Por      ello, lo adecuado es tener cerca un teléfono que tenga únicamente las aplicaciones necesarias para nuestro trabajo. De esta manera podremos enfocarnos más. 
  • Al salir del trabajo, desconectamos: el problema también se da a la inversa y es que muchas de nosotras tenemos el trabajo en el Smartphone. Al salir del trabajo el teléfono del trabajo se debe quedar allí o apagarse. Si lo tenemos todo en el mismo Smartphone es el momento de silenciar las notificaciones de las herramientas de trabajo. 
Greg Raines Thc13xri Q0 Unsplash
  • También la atención activa: la atención también puede entrenarse, esforzándonos en enfocarnos en el momento presente. Para ello,      podemos dedicar cierto tiempo al día a no hacer nada. Las primeras veces que lo hagamos notaremos una especie de cosquilleo en nuestra cabeza animándonos a encender la televisión o coger el móvil. Sin embargo, si nos enfocamos en atender a lo que escuchamos en ese momento, cómo huele el sitio en el que estamos, si escuchamos a otras personas hablar o no, cada vez será más fácil estar presentes sin necesidad de distraernos. 
  • Practicar la relajación o  meditación: tanto las prácticas de relajación como de meditación requieren de mucha atención sin distracciones. Son estupendas herramientas que podemos utilizar para ser más capaces de enfocar nuestra atención en una sola cosa. 

Imágenes  |   Unsplash

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