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La celebrities se apuntan a la fiesta de cumpleaños de Perez Hilton

La celebrities se apuntan a la fiesta de cumpleaños de Perez Hilton
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“Si quieres vencer a tu enemigo, únete a él”. Eso parecen haber pensado las celebrities Hollywoodienses objeto de las más ácidas y ridiculizantes críticas del bloggero con más poder e influencia entre el star system: Perez Hilton.

El azote de los famosos, el terror pero admirador confeso de Victoria Beckham o Amy Winehouse, el hombre con síndrome de Marc Jacobs (porque su cambio físico es espectacular), reunía el sábado en Los Ángeles a un nutrido grupo de famosas con las que alguna vez se enemistó para celebrar junto a ellas su 31 cumpleaños.

Ashley Tisdale, de la que se ha mofado en incontables ocasiones, se enfundaba en unos pantalones rasgados al más puro estilo Agyness Deyn y se dejaba caer por el Viper Room de Sunset Boulevard con la cabeza bien alta y el gusto renovado y es que, últimamente, la estrella de High School Musical está de lo más inspirada.

Su tocaya Paris Hilton hacía lo propio y amarrada a su novio como si fuera el último hombre en la tierra, la musa inspiradora de Mario Armando Lavandeira (que así es como se llama en realidad Perez, porque es descendiente de gallegos, y no sé si de ahí le viene la malicia….del ser español, digo, porque aquí pecamos mucho de mala uva con los famosos), no quiso pasar desapercibida.

Un little black dress de lo más mínimo acompañado de unos botines de Giuseppe Zanotti, le hizo las veces de atuendo fiestero.

La angelical Emmy Rossum creo que pensaba que iba de recepción oficial a algún consulado, porque su minivestido de efecto metalizado era correcto, muy fino, pero más propio de una gala que de un encuentro entre “amigos”.

Las recauchutadas Kim Kardashian y Heidi Montag escogían el negro pensando que podían apuntarse al carro de la elegancia, pero si bien se agradece su gesto de prudencia, las buenas inteciones no bastan.

Eso sí, “a falta de pan buenas son tortas” y yo me quedo con la cartera de mano de pitón de Prada.

Una churruscada Amanda Bynes de fucsia y con escasa gracia (porque el hábito, en este caso un vestido muy mono, no siempre hace al monje, sino el monje, es decir, una chica sin chispa ni especial gusto, al hábito) cierra el capítulo de famosas que brillan, no por su aura, sino por sus ganas de “salir en la foto” aún a riesgo de ser vapuleadas.

Sitio Oficial | Perez Hilton

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