El lujo de la Gen Z se frena en seco. Los aranceles amenazan con acabar su pasión por los relojes caros

El poder adquisitivo de la población que ronda los treinta vio en la relojería un auge de coleccionismo, ahora está amenazado por la política

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Joel Calata

Editor

Las nuevas generaciones no son asiduas a los mecanismos antiguos o las tecnologías de antaño que, para muchos, son una gran referencia a la nostalgia, sin embargo, cuando de representar estatus se refiere, la Generación Z ha demostrado una marcada fascinación por los cronógrafos de alta gama, convirtiéndose en un segmento clave para la pujante industria relojera suiza.

Movida por el deseo de simbolizar estatus en redes sociales como TikTok o Instagram, esta generación ha impulsado las ventas de marcas como Rolex, Patek Philippe o Audemars Piguet, transformando estas piezas en auténticos objetos de culto digital, sin embargo, las políticas económicas de varios países podría desacelerar el consumo de relojería de lujo.

Actualmente, el panorama ha dado un giro abrupto: desde el 7 de agosto de 2025, el gobierno estadounidense ha aplicado un arancel de 39 % sobre las importaciones suizas, incluyendo los relojes de lujo, dentro de una política proteccionista bajo la fórmula de "aranceles recíprocos" para reducir el desequilibrio comercial con Suiza.

Obviamente, el impacto ha sido brutal: los exportadores han visto truncadas sus expectativas y algunos gigantes del sector han sufrido bajadas bursátiles y pérdida de competitividad en el mercado.

Este arancel masivo supone un colosal impacto en el precio final, que se estima oscila entre un aumento del 12 % al 22 % según analistas de la propia industria. Las marcas con mayor capacidad de absorción (como Rolex y Patek Philippe) han optado por elevar los precios en EE. UU., mientras que otras de gama media se enfrentan a márgenes más ajustados o riesgo de declive de ventas.

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Para la Generación Z, que es más sensible al precio, esta subida puede significar el fin de una afición accesible. Algunos optan por la vía pre-owned, donde los relojes ya presentes en el mercado de EE. UU. no sufren aranceles adicionales, lo que ha generado una explosión del mercado de segunda mano.

Otros compradores han adoptado estrategias alternativas, como adquirir en Europa durante sus viajes, aprovechando la devolución del IVA y evitando así los aranceles. Por otra parte, la escasez generada por los aranceles ha disparado temporalmente la demanda de stock ya en EE. UU., lo que ha llevado a ciertos distribuidores a subir los precios de ese segmento, mientras que algunos coleccionistas de alta gama todavía compensan el encarecimiento desplazándose personalmente a comprar.

Estas alteraciones están forzando a la industria a maniobrar: algunas marcas han adelantado envíos antes del incremento arancelario, mientras otras exploran diversificar parte de su producción o cadena de suministro hacia países con menores costos de producción o acuerdos más favorables.

En definitiva, la Generación Z ha estado impulsando el renacer del reloj de lujo, respaldada por su afición por el diseño, la artesanía y el estatus simbólico fuera de lo tradicional.

Habrá que ver si, a medio plazo, esta generación vuelve a abrazar esos relojes como símbolo aspiracional o si el arancel ha marcado un punto de inflexión en su relación con el lujo en la muñeca.

Foto de Millenary Watches en Unsplash

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