A todos nos gusta el coche de 'Regreso al Futuro', pero la realidad es que es uno de los peores de la historia

El coche que prometía el futuro acabó siendo sinónimo de una mecánica bastante decepcionante

Delorean
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Joel Calata

Editor

Amado por millones gracias a su papel estelar en 'Regreso al Futuro' y con una estética que sigue marcando generaciones, el DeLorean DMC-12 tiene una historia bastante más complicada cuando se mira desde el punto de vista de quien tenía que conducirlo de verdad. 

A ojos de muchos aficionados y de quienes en verdad saben sobre motores, este coche es un claro ejemplo de cómo un diseño icónico puede esconder limitaciones mecánicas bastante serias, hasta el punto de que la revista Time lo incluyó en su lista de los 50 peores coches de todos los tiempos.

Gran parte de las críticas se centran en su motor, un V6 PRV de 2,85 litros desarrollado originalmente por Peugeot, Renault y Volvo, que en el modelo de producción estadounidense quedó limitado a unos 130 caballos de potencia para cumplir con las normativas de emisiones de la época. 

Esa cifra, aunque pudiera sonar respetable para un turismo normal, resultaba francamente pobre para un coche con líneas deportivas y un peso relativamente alto, lo que se traducía en una aceleración lenta y una respuesta perezosa al acelerador. 

De hecho, mientras que DeLorean aseguraba que podía hacer el 0 a 60 mph en unos 8,8 segundos, pruebas independientes registraron tiempos más cercanos a los 10,5 segundos, mucho muy lentos incluso para coches modestos de principios de los 80.

Amado Por El Cine Odiado Por Los Conductores Por Que El Coche De Regreso Al Futuro Es En Realidad Uno De Los Peores De La Historia

El problema no terminaba ahí. El motor no sólo era poco enérgico, sino que además estaba instalado en una configuración trasera que, junto con la carrocería de acero inoxidable y los paneles pesados, desplazaba gran parte del peso hacia atrás, empeorando el equilibrio dinámico del coche. Todo ello afectaba negativamente al comportamiento, sobre todo en aceleraciones y adelantamientos en carretera, donde el DMC-12 simplemente no daba la talla frente a rivales de la misma época.

Muchos entusiastas han llegado a afirmar que, sin ese motor de potencia ajustada por emisiones y con una puesta a punto diferente, el coche podría haber sido otra cosa, pero la versión de serie se quedó corta y terminó dejando a conductores y críticos con un sabor agridulce: una estética revolucionaria, sí, pero una mecánica que no acompañaba.

Fotos de inspiredpencil.com | geektyrant.com

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