A Maria Montessori no la dejaron estudiar en la misma aula que sus compañeros así que se inventó su propio sistema educativo

Todo el mundo ha oído hablar del método Montessori, pero pocos conocen la historia de la mujer que lo creó

Maria Montessori1913 Colorized
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
maria-yuste

María Yuste

Editor Senior
maria-yuste

María Yuste

Editor Senior

Imagina estudiar Medicina a finales del siglo XIX y que te prohíban asistir a las clases de anatomía junto a tus compañeros porque se considera indecente que una mujer contemple un cuerpo desnudo en presencia de hombres. Esa fue la realidad de Maria Montessori. Mientras el resto de estudiantes aprendía en grupo, ella bajaba sola a la morgue cuando terminaba la jornada para realizar la disección de cadáveres. 

La escena resume a la perfección la vida de una mujer que pasó buena parte de su carrera desafiando las normas de una sociedad empeñada en imponerle cuál era su lugar. Hoy su apellido da nombre a uno de los métodos educativos más famosos del mundo, pero con frecuencia se olvida que antes de revolucionar las aulas tuvo que abrirse paso en un ámbito reservado casi exclusivamente a los hombres. Y que, en realidad, su historia habla tanto de educación como de feminismo.

La mujer que insistió en estudiar lo que le dijeron que no podía

Mucho antes de convertirse en una referencia internacional de la pedagogía, Maria Montessori ya estaba rompiendo moldes. Primero estudió Ingeniería y después decidió matricularse en Medicina en la Universidad La Sapienza de Roma, una decisión que chocó con la oposición de buena parte de su entorno, incluido su propio padre, y de una academia que consideraba aquellas profesiones impropias para una mujer.

Maria Montessori El Cambio En La Educacion Library of Congress

En 1896 se graduó como una de las primeras mujeres médicas de Italia. Más allá del simbolismo, aquello supuso abrir una puerta para muchas otras. No solo porque demostraba que las mujeres podían ejercer la medicina, sino porque cuestionaba una idea profundamente arraigada como que la ciencia era un territorio exclusivamente masculino.

Paradójicamente, acabaría utilizando toda esa formación científica en un ámbito que durante siglos había sido considerado una extensión natural de las tareas femeninas y, precisamente por ello, poco valorado intelectualmente: la educación infantil.

Montessori observaba, formulaba hipótesis, experimentaba y sacaba conclusiones. Su aproximación a la educación durante la infancia no partía de intuiciones ni de creencias morales, sino del método científico

Dr Maria Montessori

El método Montessori

El origen de su método tampoco nació trabajando con niños que la sociedad de la época calificaba como ineducuados y que permanecían internados en clínicas psiquiátricas. Mientras muchos pensaban que aquellos menores simplemente no podían aprender, Montessori llegó a una conclusión muy distinta. Observó que necesitaban otra forma de aprender. Diseñó materiales sensoriales, adaptó el entorno y dejó que exploraran por sí mismos. Los resultados sorprendieron incluso a la comunidad científica.

Aquella experiencia cambió por completo su manera de entender la educación. En 1907 abrió la primera Casa dei Bambini en el humilde barrio romano de San Lorenzo. Lo que allí sucedía era casi una provocación para la época. Los pupitres en fila desaparecían para dar paso a muebles adaptados a la altura de los niños, materiales que podían escoger libremente y aulas donde moverse no era motivo de castigo.

Su propuesta iba mucho más allá de aprender a leer o a sumar. Defendía que los niños debían convertirse en protagonistas de su propio aprendizaje y desarrollar independencia desde los primeros años de vida. Visto desde hoy puede parecer una idea lógica, pero a comienzos del siglo XX suponía cuestionar un modelo educativo basado en la disciplina, la obediencia y la autoridad absoluta del adulto.

Montessori Franciane Heiden Rios

Educar para la autonomía también era una forma de feminismo

Aunque Maria Montessori nunca participó en el feminismo contemporáneo, muchas de las ideas que atravesaban su pedagogía cuestionaban directamente los roles de género de su tiempo.

Mientras la escuela tradicional premiaba la obediencia ciega y la repetición, su método buscaba formar personas capaces de tomar decisiones, resolver problemas y confiar en sus propias capacidades. Una diferencia que puede parecer sutil, pero que tenía implicaciones profundas. La autonomía era una forma de libertad.

También lo era la manera en que concebía las tareas cotidianas. En la Casa dei Bambini, niños y niñas cocinaban, limpiaban, cuidaban el espacio común o trabajaban con materiales científicos sin distinciones. En una época en la que la división del trabajo por sexos se aprendía desde la infancia, aquella organización desmontaba muchos de los estereotipos que parecían inamovibles. No se trataba únicamente de enseñar habilidades prácticas, también transmitía que ninguna tarea tenía género.

Montessori Classroom KJJS

El precio que pagó por ser una mujer pionera

Hay otro episodio de su biografía que ayuda a entender las contradicciones de su tiempo y que rara vez ocupa un lugar destacado cuando se habla de ella. Maria Montessori mantuvo una relación con el médico Giuseppe Montesano y tuvo un hijo, Mario, fuera del matrimonio. En la Italia de finales del siglo XIX aquello podía destruir la carrera de una mujer, especialmente si además aspiraba a ocupar un espacio público reservado a los hombres. La solución fue devastadora.

Montessori tuvo que entregar al niño a una familia para que lo criara en el campo y no pudo reconocerlo públicamente ni convivir con él hasta que fue adolescente. La historia ilustra una realidad que muchas mujeres de su generación conocían demasiado bien. Mientras la paternidad apenas condicionaba la trayectoria profesional de los hombres, la maternidad podía significar el final de cualquier aspiración académica o laboral.

No fue una decisión libre, fue una renuncia impuesta por un sistema que obligaba a muchas mujeres a escoger entre su vida familiar y su futuro profesional.

Images Dominio público

Mucho más que un método educativo

Con el paso del tiempo, Maria Montessori recibió el reconocimiento internacional que durante años le había sido negado. Figuras como Helen Keller, Mahatma Gandhi o Sigmund Freud admiraron su trabajo, y fue nominada en tres ocasiones al Premio Nobel de la Paz.

Sin embargo, reducir su legado a un modelo educativo sería quedarse corto. Montessori cambió la forma de entender la infancia, sí, pero también abrió camino en la ciencia, desafió los límites impuestos a las mujeres, pagó un elevado precio personal por desarrollar su carrera y defendió la educación como una herramienta capaz de transformar la sociedad. 

Su legado nos recuerda que las grandes revoluciones no siempre empiezan con discursos grandilocuentes. A veces comienzan en una morgue vacía, donde una mujer estudia sola porque nadie considera que tenga derecho a aprender junto al resto. Y continúan, años después, en un aula diseñada para que cada niño y cada niña descubra que pensar por sí mismos también es una forma de libertad.

Foto de portada | Victoria K-C

En Trendencias | Los 100 mejores libros de la historia que te engancharán de principio a fin

En Espinof | Sean Astin, actor: "Tuve que vender mi casa porque negocié una cantidad muy baja en 'El señor de los anillos'"

En Xataka | La psicología dice que las personas que dan las gracias a los conductores al cruzar la calle no lo hacen solo por gratitud


Inicio