A Erna Knutsen, artífice del café de especialidad, no la dejaban entrar a la sala de catas por ser mujer: "Compré la empresa y los despedí a todos"

Empezó como secretaria pero vio negocio y dio nombre al café de especialidad en los años 70

Ernaknutsen
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
maria-yuste

María Yuste

Editor Senior
maria-yuste

María Yuste

Editor Senior

Erna Knutsen podía trabajar en una empresa de café, llevar sus registros y encontrar nuevos clientes a los que venderlo. Sin embargo, entrar en la sala donde los hombres lo cataban era ya otra cosa. También tenía vetado presenciar cómo tostaban las muestras. La razón, según recordaría ella misma años después, era ser mujer. Así empezó a abrirse camino una de las figuras que transformarían el negocio y a la que se la reconoce como la madrina del café de especialidad.

Nacida en Noruega, emigró a Estados Unidos cuando era pequeña. Knutsen llevaba una larga trayectoria como secretaria cuando, en 1968, empezó a trabajar en la importadora B. C. Ireland, en San Francisco. Esta empresa compraba granos de café todavía sin tostar y los vendía a negocios que se encargaban de tostarlos para su posterior consumo. Entre sus tareas se encontraba llevar el registro de todo el café que entraba y salía de la empresa, una posición desde la que supo detectar una oportunidad de negocio que ha llegado hasta nuestros días.

Los comerciantes estaban acostumbrados a vender grandes cantidades de café, medidas en contenedores de transporte marítimo. Pero los pequeños tostadores no podían comprar tanto de golpe y solamente necesitaban pedidos de unos cuantos sacos, que a sus compañeros no les interesaba atender. Sin embargo, Knutsen vio la oportunidad de hacer dinero con una clientela desatendida.

Captura De Pantalla 2022 03 15 A Las 13 17 36

El problema era que, para vender aquellos cafés, necesitaba conocer su sabor y su calidad. Eso era algo que se comprobaba tostando una pequeña muestra de los granos y preparando café para catarlo. Sin embargo, sus compañeros le prohibían entrar en la sala donde se realizaba el proceso.

Cuando se planteó comprar un contenedor de café de Sumatra para después venderlo entre sus clientes, tuvo que quedarse esperando en su escritorio, junto al exportador que se lo ofrecía. Mientras, los hombres tostaron y prepararon las muestras y le llevaron el café para que lo probara allí. Tras catarlo, le prometió a su jefe que encontraría compradores para toda aquella cantidad en un mes. Cumplió su palabra.

Hasta 1973 no le permitieron entrar en la sala de catas de la empresa. Eso sí, para entonces, ya se había ganado una reputación entre los pequeños tostadores con los que trabajaba.

Le puso un nombre al café y mucho más

En 1974 utilizó, por primera vez, la expresión "café de especialidad" (specialty coffee) en la revista 'Tea & Coffee Trade Journal', un hito que está reconocido como el origen del término. No obstante, su trabajo contribuyó a dar espacio comercial a cafés con características propias y a quienes querían comprarlos en pequeñas cantidades. Había un negocio en prestar atención a las diferencias, en lugar de tratar todo el café como una mercancía intercambiable. Y Knutsen llevaba tiempo construyéndolo con aquellos tostadores que otros consideraban clientes demasiado pequeños.

Specialty Coffee Erna Knutsen

Con el tiempo, Knutsen pasó de empleada a propietaria: compró la empresa en la que había trabajado y la rebautizó como Knutsen Coffees. Desde su puesto, además de vender café, compartía lo que sabía mucho antes de poder hacerlo a través de internet. Mediante boletines que enviaba por correo y fax a otros profesionales, explicaba de dónde venían los granos, cómo se procesaban y qué sabores podían encontrar al probarlos. Esos textos contribuyeron a formar a toda una generación y a ponerle palabras a las diferencias entre unos cafés y otros.

Una silla en la mesa donde se tomaban las decisiones

Knutsen siguió hablando de aquellas primeras barreras que había encontrado incluso cuando ya era una figura reconocida. En 2014, durante un homenaje de la asociación estadounidense del café de especialidad, recordó su exclusión de la sala de catas y remató la historia con una frase que terminaba de cerrar la paradoja: "Compré la empresa y los despedí a todos". Así lo contaba ella, con un humor que también aparece en los recuerdos de quienes trabajaron a su lado.

Erna también defendió que otras mujeres pudieran abrirse camino en el mundo del café. La industria que le había cerrado las puertas acabó reconociendo su trabajo. En 1991 fue la primera persona en recibir el premio a toda una trayectoria de la Asociación Estadounidense de Café de Especialidad, que volvió a homenajearla en 2014 por su contribución al sector. 

Erna Knutsen Bell Lane Coffee

Para entonces, aquella secretaria a la que no dejaban entrar en la sala de catas se había convertido en una empresaria que enseñaba a otros profesionales a conocer mejor el café. Se retiró a los 93 años y murió en 2018, a los 96, pero siempre será un ejemplo del talento que potencialmente se pierde cuando a alguien ni siquiera se le da la oportunidad de aprender.

Fotos | Dominio público

En Trendencias | 111 películas que ver una vez en la vida

En Xataka | Hoy en Lidl, por 9,99 euros, la mesa plegable para usar el portátil y la tablet en el sofá o la cama: tiene portabebidas y hasta cajón

En DAP | Ferran Adrià: "Mi mujer y yo pensamos en tener hijos, pero tuvimos que decidir entre eso y mi carrera"

Inicio