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Lo que la igualdad y la conciliación podrán ganar (o perder) con la maternidad y paternidad de Irene Montero y Pablo Iglesias
Familia, maternidad y niños

Lo que la igualdad y la conciliación podrán ganar (o perder) con la maternidad y paternidad de Irene Montero y Pablo Iglesias

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Hace apenas unos días, conocíamos la noticia de que Irene Montero y Pablo Iglesias serán padres de mellizos a comienzos del próximo otoño. La propia portavoz de Unidos Podemos en el Congreso lo anunció a través de su cuenta oficial en Facebook. Dos políticos de primera línea nacional serán padres, por lo tanto, bajo el foco mediático. Y no podemos dejar de preguntarnos qué ocurrirá con sus respectivos permiso de maternidad y paternidad. Y de darles la enhorabuena, claro.

Quiero compartir algo con vosotras y vosotros. Pablo y yo hemos emprendido un camino que en los próximos meses...

Publicado por Irene Montero en sábado, 31 de marzo de 2018

Suponemos que serán criticados tomen la decisión que tomen. Tanto si se acogen a los permisos de maternidad y paternidad que establece la ley en España para los trabajadores como si renuncian a ellos y se reincorporan cuanto antes a sus funciones. Es lo que tiene la política, que nunca se puede contentar a todos. Y también suponemos que una de las frases que más se escuchará será que cada padre y cada madre tiene la libertad de hacer lo que quiera.

Por supuesto que nadie pretende restarles libertades, ni a Pablo Iglesias e Irene Montero ni a ninguna otra persona que se enfrente a la difícil tarea de conciliar sus vidas profesionales y familiares. Por supuesto que tienen derecho a sus vidas privadas, faltaría más, pero... ¿es privada la vida de quien ocupa portadas de la prensa política cada día? No hablamos solo de ellos. Pensemos en todos los personajes públicos a los que hemos visto o veremos ser padres con las cámaras observando su comportamiento a diario.

Paternidad1

«Lo privado es político», reza un lema feminista que se convirtió en columna vertebral del movimiento en los años 60 y 70 y que ha sido interpretado y reinterpretado en decenas de ocasiones. Y este caso, el de dos importantes políticos viviendo la experiencia de la paternidad en este siglo XXI que ha dado nuevos aires al feminismo, puede dar lugar a una nueva interpretación.

Porque Pablo Iglesias tomándose sus cuatro semanas de permiso de paternidad (quizá cinco, si sale adelante la ampliación condicionada a la aprobación de presupuestos) sería noticia. Porque Irene Montero disfrutando de sus dieciocho semanas (dos más de lo habitual, al tratarse de un parto múltiple) sería noticia. Y puede que muchas voces demagogas hablaran de lo poco que trabajan los políticos, de lo bien que viven y de lo vagos que son, pero...

Pero millones de parejas que piensan con temor en el impacto que los permisos de paternidad, maternidad y lactancia podrían tener en sus vidas profesionales verían cómo desde los más altos círculos de poder no se renuncia a ellos.

Paternidad

Pero miles de empresarios que aún tuercen el gesto cuando los hombres hablan de sus permisos de paternidad comprenderían que es un derecho. Uno inalienable. Que el hecho de que un padre pase con su hijo sus primeras cuatro semanas de vida es lógico, deseable y... normal.

Porque normalizaría, sí. Y quizá eso sea lo más importante. Que no volvamos a ver imágenes como la de Soraya Sáenz de Santamaría reincorporándose al trabajo diez días después de dar a luz, saltándose no solo el permiso de dieciséis semanas, sino también los cuarenta y dos días de descanso obligatorio que el cuerpo de una mujer necesita para recuperarse de un parto.

Que no se pierda una oportunidad de normalizar la implicación de los padres en la paternidad, como ocurrió la semana pasada con Sergio Ramos, que jugó un partido con la selección española solo unas horas después de haber sido padre.

Pablo Iglesias Irene Montero Paternidad1

Pablo Iglesias e Irene Montero tienen derecho a hacer lo que quieran cuando sean padres, por supuesto. Pero si los vemos tomándose sus semanas de permiso sin saltarse lo que la ley prevé para todos los trabajadores, del mensaje que transmitirán podremos beneficiarnos todos. Y no pensamos solo en ellos. También en el resto de políticos que puedan verse en su situación en el futuro.

También en otros personajes públicos, de los que arrastran miles de seguidores y cuyo comportamiento tendemos a imitar. Ojalá algún día todos ellos normalicen algo que en la calle es una lucha diaria: que ser padres y profesionales son (y deben ser) dos conceptos compatibles.

Imágenes | Gtresonline.

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