Además de ser coordinador de Decoesfera y editor de Trendencias, los que me conocéis en persona o lo que me seguís por redes sabéis que tengo otra faceta profesional: soy organizador de bodas y eventos, o como se dice ahora. O lo que es lo mismo, soy wedding planner, esa profesión que Jenninfer Lopez puso de moda en 2001 convirtiéndola en una profesión casi aspiracional al interpretar a Mary Fiore, una organizadora de bodas de éxito en San Francisco que termina enamorándose del novio de una de sus clientas.
El caso es que junto a mi socio y pareja, Israel, me dedico a organizar bodas y eventos varios desde hace más de una década, cuando tuvimos que reinventarnos tras la crisis de 2008. En estos años en los que hemos ayudado a casarse a cientos de parejas, también hemos sido testigos de cómo han evolucionado las bodas.
Porque modas y tendencias ha habido siempre, pero quizás pocas veces estas han evolucionado al ritmo que lo están haciendo en estos momentos, a causa de la inmediatez de las redes sociales y por la necesidad constante de sorprender por parte de los novios.
En este sentido, ya no es que hablemos de cómo han cambiado las bodas de finales del siglo XX o de comienzos del siglo XXI. Basta comparar una celebración de hace diez años con muchas de las que se están organizando en 2026 para darse cuenta de que las prioridades ya no son las mismas. Ni en la decoración, ni en el protocolo, ni siquiera en la forma de sentar a los invitados. Ahora, la tendencia es diseñar bodas para sorprender, pero sobre todo, para disfrutarlas.
En general, y aunque hay de todo, se están diseñando celebraciones más personales, menos rígidas y con muchísima más atención a la experiencia de los invitados, ya que estos se han convertido en la prioridad absoluta para los novios, al buscar que su boda sea algo experiencia inolvidable. Y eso, está redefiniendo por completo las tendencias del sector.
Tu boda, tus reglas: el protocolo ya no existe (o cada pareja inventa el suyo)
Frente a las bodas encorsetadas de hace cuantos años, donde se imponía el protocolo tradicional, ahora cada pareja diseña su propio protocolo. Cada boda es una página en blanco que hay que llenar. Eso no significa que no haya protocolo, simplemente, que ahora se elabora un protocolo propio para cada celebración, algo que es fundamental para que la boda se desarrolle sin problemas y cumpliendo los tiempos.
Puedes hacer la ceremonia como quieras, hacer una fiesta sin ceremonia, sentarte en el banquete sin tus padres ni tus suegros, tener una mesa presidencial donde solo cenéis tú y tu pareja, o hacer una mesa corrida para sentarte con los amigos... Puedes no querer hacer baile nupcial porque no te gusta bailar, hacer una boda cóctel o una boda festival... Las opciones son infinitas. Y además, nadie te va a criticar por hacer la boda que tú deseas.
Mini bodas: menos gente, más nivel
Una de las tendencias que más están creciendo este año son las mini bodas: celebraciones de menos de treinta invitados, espacios exclusivos y una experiencia gastronómica de primer nivel. Esa reducción en el número de invitados no significa que se haga por ahorrar. Es otra forma de entender la celebración. Y se da sobre todo en parejas que vienen a casarse a España desde otros países.
Cuando hay pocos invitados, los novios disfrutan más, hay más atención al detalle, más conversación real entre los novios y cada uno de los que han ido a acompañarles. Y a nivel presupuesto, muchas de estas mini bodas pueden tener un gasto similar al de bodas de 200 invitados.
Menos invitados significa más presupuesto para crear experiencias especiales: mesas espectaculares, caterings más elaborados, espacios exclusivos o incluso bodas de varios días. Y además, también hay un cambio importante en el tipo de lugares elegidos. Las fincas tradicionales siguen funcionando, pero cada vez se buscan más casas privadas, jardines con aire mediterráneo, hoteles boutique o espacios con personalidad propia. La sensación general es que las bodas quieren parecer menos “evento” y más reunión elegante entre amigos.
La boda un día, la fiesta, al siguiente
También se está multiplicando un formato que me parece especialmente interesante si pensamos en personas a las que no les gusta ser protagonistas ni en una fecha tan especial: bodas en las que la ceremonia se celebra un día, en petit comité, y la fiesta se organiza al día siguiente.
Un esquema que permite vivir una ceremonia íntima, y tener una fiesta más extensa para todo el mundo. Este formato es especialmente importante para las parejas que son tímidas o que no se ven en dándose el sí quiero ante 200 invitados, porque no les gusta tener el foco sobre ellos.
La experiencia de los invitados importa más que nunca
En 2026, los invitados son la prioridad absoluta. Las parejas quieren que sus invitados se lo pasen bien, que recuerden su boda como algo inolvidable. Los novios quieren cenas más dinámicas, decoraciones sorprendentes, momentos inesperados, música menos encorsetada y formatos que inviten a moverse y socializar.
Por eso están triunfando las estaciones de comida convertidas casi en instalaciones, los cócteles largos, las barras temáticas, o las cenas menos rígidas. Incluso los buffets —que durante años parecían pasados de moda— están regresando, pero reinterpretados con una puesta en escena muy cuidada.
La música tiene más importancia que nunca. Y no solo para amenizar la ceremonia... También se impone la música en directo en el cóctel e incluso en el banquete, y también en la parte de la fiesta, donde más allá de los tradicionales DJ's, cada vez hay más parejas que apuestan por tener una banda para la primera parte del baile.
Y sí, también están apareciendo ideas para sorprender. Desde rincones de descanso a ilustradores, pasando por churrerías nocturnas o puestos donde te hacen pizza en directo. La búsqueda constante de diferenciación está llevando las bodas a un terreno mucho más experiencial.
La decoración que manda: arquitectónica, conceptual y muy visual
Lo que está triunfando en decoración este año no tiene nada que ver con poner un centro de flores al uso en la ceremonia o alrededor de una mesa. Los montajes que más se piden son los más visuales, los que tienen un punto estructural y casi arquitectónico, los que transforman el espacio con un hilo conductor claro. Decoraciones asimétricas de gran tamaño, arreglos florales conceptuales, puestas en escena que rozan lo teatral, decoraciones que parecen surgidas de la nada, como si la naturaleza hubiera invadido los distintos espacios de la boda.
Las flores que más se trabajan ahora mismo son las peonías, la rosa inglesa, las hortensias, el allium, los ranúnculos y los claveles, combinados con follaje exuberante de eucalipto u olivo. Y cada vez más, elementos silvestres: musgo, ramas, amaranthus, semillas, hierbas irregulares. Nada demasiado simétrico, nada demasiado controlado, con arreglos florales esculturales que parecen obras de arte.
Los colores de 2026: del blanco roto a los verdes profundos
El Pantone Cloud Dancer, un blanco roto etéreo con sutiles matices crema, domina muchos de los espacios que se decoran este año. Es un tono que transmite serenidad sin resultar frío, y que funciona igual de bien en una boda íntima en el campo que en una gran celebración en un palacio.
Junto a él suben el azul pizarra, el champán oscuro y los verdes profundos, como el olivo. También suben el naranja cítrico y el azul cobalto/klein. Y el borgoña, el castaño y la terracota aguantan. El Mocha Mousse, Pantone del año pasado, sigue siendo pedido. El melocotón, en cambio, se está retirando claramente.
Las tela son tendencia
Llevamos años viendo grandes montajes con telas y drapeados en otros países. Y desde finales del año pasado, esta tendencia ha explotado en nuestro país para decorar mesas presidenciales, diferenciar espacios o para crear un photocall. Conseguir el efecto wow con esas caídas en las telas es todo un arte que es cada vez más apreciado.
Mesas al detalle
La tendencia en mesas para 2026 pasa por montajes cuidados al detalle que transformen el espacio del banquete, y por la artesanía. De hecho, las mesas cada vez parecen más editoriales de decoración: vajillas mezcladas, velas de diferentes alturas, mantelerías elegidas para la ocasión y arreglos florales menos perfectos.
Además, triunfan las mesas orgánicas que tanto se ven en Instagram. Y a la hora de montar la mesa presidencial, nos hemos olvidado ya de comer o cenar con los padres. Aunque en muchas bodas se mantiene, cada vez más parejas deciden sentarse con amigos, ponerse en mesas corridas para no tener protagonismo, o incluso cenar en una mesa en la que solo se sientan los dos novios.
El corte de tarta vuelve a estar presente
Al igual que en la decoración está volviendo todo lo vintage, en las bodas también está sucediendo con elementos como el corte de tarta. En los últimos años, el corte de tarta había desaparecido de la escena, considerándose como algo que rozaba lo casposo. Ahora, las tartas nupciales recuperan protagonismo visual.
Ya no son solo postre. Son una parte importante, y de hecho, ahora se prepara un rincón súper decorado en la zona del banquete para que la tarta se luzca durante toda la zona, y además, para que haya un espacio bonito donde realizar el corte la tarta.
Decorar el techo, y la iluminación
Las decoraciones en el techo han pasado de ser un extra a ser prácticamente imprescindibles en bodas de nivel: cortinas de luces, guirnaldas vegetales, candelabros, cielos estrellados, lámparas de araña, bolas de discoteca metalizadas. La iluminación ya no es funcional, es parte de la decoración.
La iluminación da forma al espacio y crea momentos que perduran. Ya no es solo funcional: la iluminación forma parte de la decoración para construir ambientes y espacios con los que sorprender. Desde grandes montajes lumínicos a la calidez de las velas, la iluminación ayuda a realzar espacios y a transformar incluso lugares que no son especialmente bonitos.
Pistas de baile
En México, las pistas de baile con diseños espectaculares pintadas a mano son tendencia absoluta en las bodas. Y en España, esta tendencia está aterrizando, y sin duda va a ser una de las ideas que más veremos en los próximos años. Un buen ejemplo pudimos verlo en directo en la última edición de la Bridal House, una feria nupcial organizada por Wedding Style Magazine, con una pista ejecutada por Castalia Taller.
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