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La playa también sirve para pasear

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La playa, tras escuchar esta palabra se nos pasa por la mente: sol, agua, arena, diversión, juego y ligoteo para otros. La playa, a parte de las propiedades curativas del agua de mar, sirve para algo más que para todo esto, sirve para hacer deporte.

La playa es como un maxi gimnasio, pero gratis. Se puede nadar, jugar a la pelota dentro del agua, al boleivol en la arena, a las palas, al fútbol y a todo lo que se pase por la cabeza. En este maxi gimnasio, también tienes una gran cinta andadora, la gran extensión de arena que hay en la playa.

Pasear por la playa no es tan divertido como el resto de deportes que se pueden practicar en ella, pero sí es muy bueno andar por la arena. Se puede andar por la arena mojada, seca o por dentro del agua del mar. Un paseo por la orilla de la playa provoca grandes estados de relajación y diversos beneficios para la salud y la piel.

Lo mínimo que vas a notar andando por la playa, es el masaje que vas a recibir en los pies. Al andar por la arena se activa la circulación venosa y linfática, siendo un ejercicio muy bueno para las personas que sufren de problemas circulatorios y varices. Y, si has elegido hacerlo por la orilla, los tobillos también se verán beneficiados, recibiendo un masaje cada vez que la ola rompa en tus pies.

Según por donde quieras andar, tendrás unos beneficios específicos: * Andar por la orilla de la playa: previene el envejecimiento y tonifica los músculos debido a los movimientos de las olas que reciben tus pies. El arena de la orilla también actúa sobre los pies como una exfoliante, dejando los pies suaves y sin durezas. * Por la arena seca, andar es más complicado que hacerlo por la arena mojada. Se van clavando los pies en la arena provocando que hagamos más fuerza para dar un paso. * Caminar por dentro del agua del mar con el agua a la altura de los muslos como máximo: al andar por dentro del agua, nos obligamos a dar grandes zancadas y a hacer fuerza contra el agua para poder andar fortaleciendo la musculatura de las piernas y los glúteos.

Escoje la forma de andar más adecuada para tus piernas. Si eres principiante, empieza por la arena mojada o por dentro del agua y cuando hayas mejorado la musculatura continúa andando pero, por la arena seca. Si notas que te duelen mucho los tobillos andando por la arena seca, cambia un poquito a la arena mojada, porque en la seca hay más riesgo de padecer alguna lesión en los ligamentos del tobillo. Aunque si quieres que el agua tonifique los músculos, siempre puedes hacer unos kilómetros andando por la arena seca y otros por dentro del agua.

Fotografía | Klaus Thiesen

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