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La historia del tinte: del Antiguo Egipto al fake de la coloración con Nutella
Belleza

La historia del tinte: del Antiguo Egipto al fake de la coloración con Nutella

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Hace pocos días os hablábamos de esta forma novedosa (y poco efectiva, pues descubríamos que era un fake) de teñirse el pelo a base de Nutella y leche condensada. A raíz de esto nos planteamos si en algún momento de la historia se habrían podido utilizar ingredientes naturales similares al cacao o a la leche para teñir o decolorar el cabello.

La verdad es que la historia del tinte para el cabello es casi tan antigua como nuestra propia Historia: la coquetería nos viene de largo. Para que conozcamos un poco más qué tipo de ingredientes se han utilizado a través del tiempo y cómo ha evolucionado esta práctica, os contamos la historia del tinte para el cabello.

Ya nos teñíamos en la Edad Antigua

Cleopatra Elizabeth Taylor en Cleopatra

Todos conocemos la importancia que los egipcios daban al cuidado del cabello y de la piel: en las tumbas que hemos encontrado prácticamente intactas se han descubierto multitud de cosméticos, aceites, ungüentos y "cremas" de la época con los que los habitantes de Antiguo Egipto se embellecían y, sobre todo, se protegían de las inclemencias del clima del desierto.

Por supuesto, también los egipcios se teñían, aunque no era una práctica tan habitual como en otras civilizaciones, y para ello utilizaban el kohl y la henna, de origen mineral y vegetal respectivamente. Mucho más habitual que el tinte era el uso de las pelucas en las mujeres, mientras que los hombres preferían rasurarse la cabeza (y el resto del cuerpo: la egipcia es la primera civilización que recurre a la depilación), ya que creían que esto les asimilaba más con la divinidad al eliminar el pelo que les acercaba más a los animales.

También otras civilizaciones de la Edad Antigua, como los griegos y los romanos, teñían sus cabellos. Mientras que los griegos se decantaban igualmente por la pasta de henna, los romanos comenzaron a usar otros ingredientes que, además de teñir el cabello, también les permitían decolorarlo.

La decoloración se llevaba a cabo con un mezcla de cenizas de madera de haya que formaba una pasta con sebo de cabra. Para los tintes, además de los elementos vegetales como cortezas y bayas, se pasaron a utilizar por primera vez las sales de plomo: estas consiguen una coloración progresiva siempre hacia colores oscuros, pero son tóxicas.

La Edad Moderna: el Renacimiento y el Barroco

maria-antonieta Kirsten Dunst en María Antonieta

Durante el Renacimiento se gestó un ideal de belleza bastante diferente al de épocas anteriores: mujeres de tez blanca, voluptuosas y con cabellos rubios era lo que se llevaba en aquella época. En Venecia, una de las capitales del estilo, comenzaron a aparecer las primeras decoloraciones modernas para volver el cabello más claro realizadas con sosa natural y con la ayuda de la luz solar. Los cabellos, después de decolorarse, podían teñirse de diferentes colores mediante elementos vegetales.

En el Barroco triunfaron las grandes pelucas, que también estaban teñidas en muchas ocasiones, en este caso gracias a la maceración de plantas o a las cenizas de las mismas.

Los avances de la Edad Contemporánea

tinte

Los siglos XIX y XX fueron los más importantes si hablamos de avances en el cuidado y teñido del cabello. A finales del XIX se comenzó a utilizar por primera vez la socorrida agua oxigenada para decolorar el cabello, ayudada de nuevo por los rayos solares. También el nitrato de plata y la anilina, que se había usado con anterioridad para teñir pieles, pasaron a formar parte de los cosméticos para el cabello.

La creación de los tintes como los conocemos hoy en día se la debemos al químico Eugéne Schueller, quien comenzó a usar la parafenilendiamina en la Francia de principios del siglo XX: esta es la base de la coloración tal y como la conocemos hoy. La mayor novedad de este ingrediente es que, a diferencia de otros que se habían usado antes, como el alcohol y el amoniaco, tiene una baja toxicidad (aunque sí es el responsable de algunas alergias en la piel).

Schueller, que en un principio comenzó a vender sus tintes directamente a los peluqueros franceses, invirtió su dinero en la Fábrica de tintes inofensivos para el cabello. Quizás esto no os dice mucho, pero seguro que sí conocéis la empresa que fundó después y que a día de hoy sigue siendo el santo grial de los tintes capilares: L'Oréal.

De vuelta a lo natural

Desde entonces la investigación ha seguido adelante y los tintes han evolucionado hacia ingredientes menos agresivos para nuestro cabello y que nos permitan cuidarlo y nutrirlo al mismo tiempo que lo coloreamos. Esto ha permitido que en la actualidad podamos teñir nuestro pelo de colores antes impensables y que, al mismo tiempo, lo mantengamos sano y brillante.

Ahora mismo estamos viviendo una vuelta a lo natural en lo que se refiere a los ingredientes de los tintes: los barros para teñir el cabello son una alternativa más suave que otros métodos que usan químicos en su composición.

Imágenes | iStock
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