Soy la persona que más se ríe del mundo, así que entenderéis el problemón de que no me guste mi sonrisa. Tengo la sonrisa gingival, de esas que el labio de arriba sube hasta casi la nariz y deja toda la encía a la vista. Durante años, asumí que no me quedaba otra: era esa sonrisa o dejar de sonreír y la vida no está para esto. Pero, entonces, apareció una solución que lo ha cambiado todo: me hablaron del bótox para solucionar la sonrisa gingival. Y guau amigas.
Acudí a la clínica de la doctora Mar Mira (calle Claudio Coello, 69A, Madrid) por cosas del destino, cuando mi amigo Arturo me la recomendó. Nada más analizar mi cara, ella misma me preguntó que si me gustaría corregir la sonrisa, y yo que iba con cero expectativas de que eso tuviera arreglo me emocioné.
Es importante tener en cuenta la aclaración de la propia médico: "este abordaje médico-estético solo funciona cuando hay hipermovilidad del labio superior. Si es por causas menos frecuentes, como dientes cortos o un exceso vertical del maxilar, hay que ir a otros especialistas".
Cómo es el proceso para corregir la sonrisa gingival con neuromoduladores
Con el visto bueno de la doctora y las ganas de ver mi sonrisa sin tres metros de encía a la vista, nos ponemos manos a la obra. O, más bien, se pone ella, porque yo me tumbo con los ojos cerrados y me dejo hacer. Es lo bueno de estar en manos profesionales, que te puedes relajar sabiendo que el resultado será natural y correcto.
En primer lugar, te dibujan los puntos estratégicos que forman parte de esa hiperactividad muscular de la elevación del labio. Así, la doctora tiene las guías para inyectar los neuromoduladores en su justa medida, disminuyendo la elevación excesiva sin bloquear la sonrisa. No hay más que ver las fotos: el resultado es súper natural.
El bótox molesta, pero no duele
Cuando me hago este procedimiento, todas mis amigas preguntan lo mismo: "¿duele?". A ver, es un pinchazo en la cara, agradable no es. Sin embargo, la doctora tiene una ayudante que aplica hielo justo antes de la inyección, insensibilizando la zona para que la molestia sea mínima. Después, te queda un poco de rojez que te tapan con maquillaje, para que te vayas sin tener la cara colorada.
Cuánto tiempo dura el efecto de los neuromoduladores
Esto es algo muy particular y depende mucho de la cantidad inyectada, de la fuerza del músculo y de cada persona. El tiempo medio ronda entre los tres y los seis meses, comenzando a notar los efectos al par de días y viendo el resultado final a la semana.
En mi caso, lo recomiendo por propia experiencia. Yo he repetido este proceso ya cuatro veces y adoro como queda siempre el resultado. Si estás pensándotelo, solo tengo una recomendación: escoge muy bien al profesional médico que te lo hace. Es fundamental que no pretenda cambiarte la sonrisa, que sepa darte resultados sutiles y efectivos y que conozca al dedillo la metodología. No cualquier sitio o cualquiera vale.
Fotos | Trendencias.
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