¿Os acordáis de cuando érais pequeñas y rebuscabais en el neceser de vuestras madres o abuelas para encontrar maquillaje? Yo lo hacía a menudo, y una cosa que siempre encontrada era el mitiquísimo colorete de Maderas de Oriente con su dibujo de las palmeritas en la tapa, así como los polvos crema, con el mismo packaging pero de color verde. Y seguro que lo primero que se os viene a la cabeza cuando pensáis en estos productos, además de todos los recuerdos que acuden a la mente, es su característico olor suave y limpio.
Tanto si quieres recordar viejos tiempos como si quieres hacer un regalo súper especial a tu madre o a tu abuela, Maderas de Oriente sigue fabricando sus productos estrella (y son bien baratos, añado), además de otros productos que me han robado el corazón, como su eau de toilette para todos los días que reproduce el clásico olor del maquillaje en polvo.
El colorete en formato de polvos está disponible en seis tonos en su formato pequeño (5,5 gramos) y en dos tonos en su formato maxi (15 gramos). Por su parte, los polvos crema están disponibles hasta en 12 tonos diferentes, para asegurarte de que encuentras el tuyo sí o sí, en el clásico envase de 15 gramos.
Recuerdo, y seguro que sigue siendo así, que tanto el rubor como los polvos tenían un acabado muy muy ligero y súper aterciopelado. Los polvos no son excesivamente cubrientes, pero sí realizan su trabajo de unificar el tono de la piel y camuflar imperfecciones, cubriendo además los poros.
La nostalgia es un tremendo win a la hora de hacer regalos, sobre todo si son inesperados, y regalar a alguien querido maquillaje que lleva usando desde que era joven puede ser el regalo que te corone como reina maga esta Navidad.
Imágenes | Maderas de Oriente
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