No tienen la mejor calidad del mundo ni muchos menos, sí, son de plástico y duros como una mala cosa, pero ¿cuántas de vosotras tienen un par de zapatos de Blanco en su armario? Casi todas. Porque para salir del paso, para un cosa concreta o para aquellas que prefieren veinte pares de discreta calidad a unos buenos, es una opción muy socorrida.
Y es que la mayoría no nos ponemos tacones inhumanos a diario, por lo que tampoco nos gastamos fortunas en zapatos que guardamos en el armario y sacamos de vez en cuando a pasear.
Y en Blanco nos ponen en bandeja la posibilidad de subirnos a tacones de vértigo o plataformas de infarto por un modiquísimo precio: clones estupendos por menos de 30 euros.










