
“Si funciona, no lo toques“. Con esta máxima podría resumirse a la perfección lo que ha sido la última semana de la Alta Costura en la que las marcas que han seguido apostando por sus “grandes éxitos” han salido airosas del lance mientras que las que han apostado por el cambio: de diseñador, de estilo, de rumbo… han tenido desiguales resultados.
Dos han sido las principales novedades. Por un lado el triunfal retorno de Azzedine Alaïa, en la que demuestra su maestría con una colección en la que sobresalen los abrigos, esos grandes olvidados por muchos diseñadores, en los que da rienda suelta a esos volúmenes que son ya casi marca de la casa y en los que la cintura asume todo el protagonismo.














