Tatuajes que devuelven la confianza: los pezones tatuados tras un cáncer de mama

Tatuajes que devuelven la confianza: los pezones tatuados tras un cáncer de mama

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Tatuajes que devuelven la confianza: los pezones tatuados tras un cáncer de mama

Tras superar un cáncer de mama y una masectomía, las mujeres que han pasado por ello se han enfrentado ya a mucho sufrimiento. Llega el momento de comenzar a recomponer su cuerpo y, con ello, su autoestima. La cirugía reconstructiva les restituye el pecho pero no los pezones. Aquí es donde el trabajo de estos tatuadores se vuelve esencial. Ellos les devuelven sus aureolas, pero también su confianza y normalidad.

La masectomía es una operación compleja. Muchas mujeres sufren consecuencias psicológicas graves al perder el pecho. Según un estudio de la Gaceta Mexicana de Oncología, "ante la mastectomía se producen sentimientos de pérdida, mutilación y desvalorización de la imagen corporal, entre otros." Por ello recuperar el pezón es una parte esencial de su recuperación. Sienten de nuevo que están enteras, que tienen el control de su cuerpo.

La reconstrucción de la aureola del pecho mediante tatuajes no es algo nuevo. La técnica del tatuado en tres dimensiones sí es más novedosa, pero ya existen grandes profesionales en el sector. Esta requiere muchísima técnica y un nivel extremo de detalle y realismo. Permite crear replicas asombrosas, incluyendo sombreados y puntillismo para asemejarlo al otro pezón lo máximo posible y apenas percibir las diferencias.

 

Parecen dos mundos completamente diferentes, pero el universo del tatuaje y el de la oncología han encontrado su nexo de unión. Algo que comenzó en Estados Unidos y que ya se ha extendido a varios países, incluyendo España. Un ejemplo de ello es el Hospital Universitario de Torrejón en Madrid, en el que el tattoo terapéutico para mujeres que han perdido el pecho aterrizó dentro de la sanidad pública. Uno de los mejores en el campo es Álvaro Quesada, responsable de reconstruir el pecho (y la vida) de estas mujeres. Un proceso que dura unos 20 minutos y que ahora ya pueden practicar también cirujanos y enfermeras formadas por el mismo tatuador.

También existen tatuadores privados que se encargan de ello, pero cobran hasta 400 euros por crear de nuevo la aureola. En la sanidad pública este es un servicio gratuito. El proceso es similar al de la micropigmentación de cejas y contornos de labios. La mejora es considerable: antes de comenzar esta práctica los pezones se recreaban con piel de la ingle, un proceso mucho más agresivo, caro e invasivo. Por esa razón la seguridad social lo incluye en su programa de recuperación, realizado por tatuadores expertos de forma altruista y desinteresada. Porque todos unidos frente al cáncer sí es una realidad.

 

También las hay que, después del camino duro, deciden ponerse creativas y celebrar sus pechos de forma mucho más colorida, artística y original. Y todo es válido, porque por fin tienen su cuerpo de vuelta.

 

 

 

Fotos | @motollanes79.

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