Durante buena parte de la historia de los relojes de pulsera, las cajas tuvieron unos diámetros bastante más contenidos de lo que estamos acostumbrados a ver hoy. Lo normal era encontrarse con medidas por debajo de los 40 mm. Los grandes relojes de buceo y de piloto que dominaron los años 90 y principios de los 2000 fueron, en ese sentido, una excepción. Y, en los últimos años, la tendencia ha vuelto poco a poco hacia proporciones más razonables.
Omega, sin embargo, se adelantó a ese cambio. En 2017 presentó el Speedmaster 38, una reinterpretación más compacta de su célebre cronógrafo de 42 mm. Disponible en acero inoxidable o en una combinación de acero y oro Sedna, incorporaba una ventana de fecha a las seis, un característico bisel taquimétrico bicolor y subesferas ovaladas dispuestas horizontalmente, dando como resultado un reloj que apuntaba hacia un terreno algo más sofisticado sin perder la esencia del modelo que todos conocemos.
Pero fue a finales de 2025, con el lanzamiento de las ediciones Milano Cortina, cuando el interés de los coleccionistas realmente comenzó a crecer. Aquellas versiones apostaban por subesferas redondas tradicionales, un bisel taquimétrico inspirado en el Moonwatch y una esfera más limpia, con menos texto.
La nueva colección Speedmaster 38 reúne siete modelos que dejan claro el creciente interés por los relojes de menor tamaño y, sobre todo, por un Speedmaster que pueda llevarse con mayor facilidad en diferentes muñecas. "Este es el tamaño más versátil que tenemos en cuanto a clientela, tanto para ocasiones informales como formales", explica Raynald Aeschlimann, CEO de Omega. "Vemos que la gente acude a nuestras boutiques buscando específicamente un Speedmaster de estas dimensiones".
Entre las nuevas versiones en acero inoxidable, bicolor y con diamantes hay una que, inevitablemente, acapara buena parte de las miradas. Combina una caja de acero inoxidable con las clásicas asas en forma de lira y un brazalete de cinco eslabones. A eso suma un bisel taquimétrico negro con punto sobre 90 y una esfera negra con subesferas redondas empotradas.
Al ofrecer la colección en distintos metales y configuraciones, Omega consigue ampliar el atractivo de uno de sus diseños más importantes sin renunciar a su identidad: "Creo que es para hombres y mujeres más interesados en la moda", apunta Aeschlimann. Y ahí está buena parte de la clave: el tamaño importa, pero también lo hacen "todos los detalles del reloj, la proporción, y lo lucen con orgullo".
Fotos de Omega
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