Cuando hablamos de hombres de negocios, es imposible no pensar en Warren Buffett, que no se hizo rico por un golpe de suerte ni por tener una mente privilegiada que nadie más pueda entender: lo que construyó su fortuna fue una rutina mental de las de toda la vida, una especie de 'combo de tres pasos' que repite sin mucha fanfarria y que, si te paras a pensar, casi nadie está practicando como él.
Porque el Oráculo de Omaha, con sus 95 años bien llevados, siempre insiste en lo mismo: el éxito extraordinario nace de hábitos cotidianos que parecen simples, casi tontos, pero que con el tiempo funcionan como un motor silencioso de resultados. Y lo cuenta claro: no hace falta magia para triunfar, sino disciplina diaria.
La primera regla de la casa Buffett es romper cuanto antes los hábitos que te frenan. No te va a decir que inventes ninguna fórmula secreta; te va a mirar y te va a decir que muchas veces tú mismo eres el que te sabotea con patrones de comportamiento que ni te planteas cambiar. Él ha dicho en más de una charla con universitarios que ve a gente atrapada en conductas autodestructivas sin darse cuenta, y que cuanto más dejas que esas cadenas de hábito se afiancen, más cuesta soltarlas.
Su frase "las cadenas del hábito son demasiado livianas para sentirse hasta que son demasiado pesadas para romperse" suena a sabiduría de abuela, pero él la practica a diario: saber qué te hace daño y cortarlo de raíz es parte de su receta para el éxito.
En segundo lugar, Buffett mete en la coctelera algo que parece de cajón, pero que a mucha gente se le olvida: no arriesgues lo que más te importa por algo que en realidad no lo merece. Dicho así parece una obviedad, pero cuántas veces vemos líderes, emprendedores o colegas perderlo todo por ir a por la última moda, por codicia o por impaciencia.
Foto de micheile henderson en Unsplash
El magnate ha dejado claro que ha visto carreras y compañías venirse abajo por perder la perspectiva, arriesgando lo verdaderamente valioso por algo banal o fugaz. Su filtro es tan directo como brutal: si vas a poner en juego lo que más te importa, que sea por algo que realmente lo valga. Y punto.
Y el tercer paso que Buffett no se cansa de repetir, aunque suene a sermón de jefe sabio, es que te rodees de personas que hacen lo correcto. Nada de rodearte de tiburones o de trepas que solo quieren subir a tu costa.
Cuando pregunta a estudiantes por quién apostarían su éxito a largo plazo, la respuesta nunca es "el más listo", sino el más íntegro, generoso y humilde. Esa gente que no solo sabe cultivar buenas ideas, sino que también reconoce a los demás por sus aciertos. Para Buffett, tu entorno es un reflejo de tu propio destino: si te juntas con personas de fiar y que hacen las cosas bien, te vas a contagiar de esa actitud.
Al final, la fortuna de Buffett no está escondida en ningún algoritmo secreto ni en atajos imposibles. Está en romper hábitos que lastran, no quemar lo que de verdad importa por cuentos de grandeza, y elegir bien con quién compartes tu viaje. Es una rutina de tres pasos que, dicho sea de paso, cualquiera puede probar hoy mismo… si tiene ganas de cambiar de verdad.
Foto de Finanzas.com
En Trendencias | La fortuna de los multimillonarios en España ha aumentado más del 20% este 2025. Pero no sólo eso: ocho personas más se suman a la lista
En Trendencias | Se acabó la era del exceso. Por qué los millonarios están dejando de comprar y qué significa para las marcas de lujo
Ver 0 comentarios