En el exclusivo Palm Beach de Florida, un tipo con más ceros en su cuenta bancaria que años tiene cualquier mortal está a punto de levantar una de las mansiones más salvajemente caras que se puedan imaginar, en pleno corazón de la meca de los millonarios conocida entre los colegas como 'La playa de los ricos'.
Se trata del magnate estadounidense Ken Griffin, el capo de Citadel, un gestor de fondos de cobertura con una fortuna que ronda los 48.000 millones de dólares y que tiene en mente hacerse de algo que no es un chaletito mono para pasar los fines de semana, no: quiere construir una casa cuyo valor final podría llegar a 1.000 millones de dólares, lo que la convertiría en una de las residencias más caras del mundo cuando esté lista.
Griffin ha estado comprando parcelas frente al mar durante más de una década, acumulando alrededor de 27 acres de terreno en South Ocean Boulevard, una zona donde las palmeras y los yates son tan habituales como los impuestos… que aquí no existen. Florida es uno de los pocos estados de EE. UU. donde no pagas impuesto sobre la renta, así que ya te haces una idea de por qué estos capos del dinero se han mudado aquí en masa.
El plan, según las últimas informaciones, contempla un palacio de unos 50.000 pies cuadrados con casa principal, casa de invitados, piscinas olímpicas y todo ese rollo de millonarios con tiempo y dinero de sobra. La idea original era que la residencia sirviera para su madre, aunque con ese presupuesto cabe preguntarse si no va a acabar siendo más bien un pequeño imperio en sí mismo.
Hasta aquí todo bien… si eres amante de las mansiones absurdamente grandes. El inconveniente viene cuando te fijas en el mapa. Esta nueva mega-villa estaría a sólo un cuarto de milla al sur de la famosa Mar-a-Lago, la finca palaciega de Donald Trump, vecino ilustre de la zona con su propio complejo de 126 habitaciones.
Así que sí: si este proyecto sale adelante, a Griffin no sólo le tocará pagar miles de millones en costes de construcción, sino también aguantar que cada vez que mire por la ventana tenga a Trump de vecino.
Una de las casas de la zona, listada en más de 50.000 millones de euros
La idea de pasar las vacaciones o la jubilación al lado de un presidente convertido en anfitrión de clubs y eventos exclusivos puede sonar a sitcom de bajo presupuesto, pero para estos señores del dinero parece parte del paisaje.
'La playa de los ricos' no es una simple calle con casas grandes (y los inmuebles que llegan hasta los 50 millones de dólares a la venta lo demuestran): es un ecosistema de fortunas estratosféricas donde compartir código postal con otro millonario es casi como un deporte local.
La historia de esta mansión de mil millones es un ejemplo perfecto de cómo se vive y se gasta entre los superricos: sin preocuparse por los precios, mirando siempre a lo más grande… y a veces teniendo al político más controvertido de Estados Unidos como vecino directo.
Fotos de Corcoran
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