La noche de la Met Gala 2026 tuvo muchos momentos virales, pero hubo uno que eclipsó incluso a los looks más teatrales: la llegada de Dwayne Johnson. Y no, no fue la falda lo que se llevó toda la conversación, sino el brillo casi hipnótico que salía de su muñeca.
En su esperado debut en el evento, el actor apareció con un conjunto de Thom Browne que incluía falda plisada, desafiando códigos tradicionales de la moda masculina. Sin embargo, ese gesto que defendió argumentando que en Filipinas es parte de la vestimenta tradicional masculina, quedó en segundo plano frente a una pieza mucho más ruidosa: un reloj que parecía diseñado para robarse literalmente todas las miradas.
Lo que llevaba en la muñeca no era un simple accesorio, sino una declaración de poder y puro lujo: se trataba del Jacob & Co. Billionaire III, una pieza valorada en alrededor de 3.3 millones de dólares, considerada una de las más caras que han pisado la alfombra roja del evento.
Si bien el reloj no solo impresiona por su precio, si que lo hace por su construcción: está cubierto por cientos de diamantes blancos que suman más de 120 quilates, lo que lo convierte más en una joya escultórica que en un instrumento para medir el tiempo.
En términos técnicos, la pieza juega en otra liga: su caja alcanza unos 54 milímetros de diámetro, un tamaño descomunal frente a los estándares habituales, y alberga un movimiento mecánico de gran escala, incluso más grande que muchos relojes completos.
Funciona con un calibre de cuerda manual con decenas de componentes y una reserva de marcha cercana a las 72 horas, todo montado en una estructura de oro blanco completamente engastada con diamantes talla baguette.
En un evento donde la moda busca constantemente superar sus propios límites, este tipo de piezas ha empezado a jugar un papel clave. La Met Gala ya no es solo una pasarela de ropa, sino también una vitrina de alta relojería extrema y sofisticación, donde el lujo se mide en quilates tanto como en creatividad.
La elección de Johnson no fue casual: su estilista, Ilaria Urbinati, llevaba tiempo construyendo una narrativa en torno a su imagen, apostando por looks que rompen con lo esperado para cuerpos musculosos dentro de la moda de alta gama.
Por ello, este reloj, enorme y deliberadamente excesivo, encajaba perfectamente con esa idea: no disimular, sino amplificar el mensaje. Al final, lo que dejó su paso por la alfombra no fue solo una imagen potente, sino una redefinición de prioridades en la moda masculina de gala.
Porque sí, la falda generó conversación, pero el reloj contó toda una mejor historia.
Fotos de @GlobalWatchClub | Jacob & Co.
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