La ciencia ha descubierto porqué los hombres pueden caminar largas distancias: es gracias a un factor que las mujeres no desarrollaron, y la evolución tenía sus motivos

2,6 centímetros que lo cambian todo: así consiguió la evolución que los hombres caminaran mejor que sus antepasados

La Ciencia Ha Descubierto Porque Los Hombres Pueden Caminar Largas Distancias Gracias A Un Factor Que Las Mujeres No Desarrollaron Y La Evolucion Tenia Sus Motivos
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Joel Calata

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Durante millones de años, el cuerpo humano se fue moldeando según las exigencias del entorno, y una de las partes que más cambió fue el pelvis. Ahora, un grupo de científicos ha encontrado una diferencia clave entre hombres y mujeres que nadie había descrito con tanto detalle hasta hoy, y que explicaría por qué ellos están mejor preparados físicamente para caminar durante horas sin cansarse tanto.

Un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports ha revelado un dato que sorprende incluso a los propios investigadores: los hombres desarrollaron una versión del pelvis distinta a la de las mujeres, y esa diferencia explicaría por qué pueden recorrer distancias largas con menos desgaste físico. El hallazgo, liderado por el investigador Yoel Rak de la Universidad de Tel Aviv, no solo cambia lo que se sabía sobre la anatomía humana, sino que también conecta directamente con el pasado evolutivo compartido con los neandertales.

Un pelvis que actúa como amortiguador natural

El equipo de investigadores analizó los dos únicos esqueletos pélvicos completos de neandertales que existen, hallados en Israel y España, y los comparó con los de humanos modernos. El resultado fue revelador: en los hombres de la especie Homo sapiens, el acetábulo o cavidad de la cadera se desplaza hacia adelante unos 2,6 centímetros respecto a la posición ancestral, según explica el propio investigador.

La Ciencia Ha Descubierto Porque Los Hombres Pueden Caminar Largas Distancias Gracias A Un Factor Que Las Mujeres No Desarrollaron Y La Evolucion Tenia Sus Motivos Foto de Quino Al en Unsplash

Ese pequeño cambio convierte el pelvis masculino en una especie de resorte biológico que amortigua el impacto de cada paso y devuelve energía a los músculos del muslo, generando un efecto de rebote que facilita caminar largas distancias sin agotarse tan rápido.

Lo llamativo es que esta adaptación no aparece en ningún otro momento de la evolución humana. Ni los neandertales ni los primeros representantes del género Homo la desarrollaron, lo que convierte a los hombres modernos en los únicos portadores de este mecanismo biomecánico exclusivo.

Por qué las mujeres conservaron el pelvis de los neandertales

La otra cara del hallazgo resulta igual de interesante: las mujeres no desarrollaron este desplazamiento en la cadera, y los investigadores creen que la razón tiene que ver directamente con la maternidad. Adoptar esa misma modificación habría exigido alargar el canal de parto, lo que se traduciría en complicaciones obstétricas serias para las madres y los bebés durante el parto. Por eso, el cuerpo femenino conservó la forma ancestral del pelvis, la misma que presentaban los neandertales machos hace decenas de miles de años.

En otras palabras, la selección natural priorizó la seguridad reproductiva por encima de la eficiencia al caminar en el caso de las mujeres, mientras que en los hombres pudo priorizar otra cosa completamente distinta.

Esa otra cosa, según los propios autores del estudio, podría estar relacionada con la caza. Recorrer largas distancias siguiendo el rastro de una presa durante horas o incluso días era una estrategia habitual entre los grupos humanos primitivos, y un pelvis más eficiente para caminar habría representado una ventaja real. Aun así, Rak se muestra cauteloso y evita convertir el hallazgo en una afirmación sobre roles de género fijos, aclarando que su investigación se limita a demostrar la capacidad física, sin determinar quién cazaba y quién no en las sociedades prehistóricas.

Al final, este estudio no solo aporta una pieza más al rompecabezas de la evolución humana, sino que también recuerda que el cuerpo se moldeó bajo presiones muy distintas según el sexo: mientras el pelvis masculino se convirtió en una herramienta pensada para el movimiento prolongado, el femenino permaneció fiel a una prioridad mucho más antigua, la de garantizar la continuidad de la civilización.

Foto de Vitaly Gariev en Unsplash

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